¿Morir para ser escuchados?

Repetir nuestro pasado es una condena eterna, pero si las personas involucradas en el Movimiento Estudiantil Universitario que actualmente escriben la historia se dan cuenta de que se cometen los mismo errores, se puede idear una nueva ruta para lograr los objetivos que el contexto actual exige.

Bien dice el dicho que “el que no conoce su historia está condenado a repetirla”, y es cierto. Para nadie es un secreto que la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) actualmente está atravesando una crisis en el respeto de su autonomía, ha sido un año en el cual el Movimiento Estudiantil Universitario (MEU) ha tenido que tomar nuevamente las riendas por la defensa de la casa de estudios, pero sin la fuerza y apoyo necesario para salir victoriosos sin ninguna herida. 

Si se hace un recuento de los daños, la población guatemalteca que ha sido apartada siempre ha sido la perjudicada en cuanto referente a economía, salud, educación y trabajo se tratase. 

Un faro brillante de esperanza nació alrededor de 1920 durante el gobierno de Ubico, el MEU empezaba a crearse en conjunto con el Movimiento Revolucionario, del cual también a lo largo de la historia aprendieron uno del otro; se crean debido a que las personas de aquella época se habían cansado de tener las botas militares sobre su rostro y la búsqueda por una mejora en las condiciones de vida a nivel nacional y una mejora en la calidad educativa estaban tomando fuerza, sin embargo, el mismo tuvo que minimizar atención para evitar ser reprimidos, pero, cobró su fuerza total en 1940, cuando en conjunto con la población guatemalteca trabajaron y se obtuvo la Revolución del 44, uno de los momentos más importantes para Guatemala y la Universidad. 

Los estudiantes de aquel entonces no se quedaron solo con esa victoria y siguieron trabajando por lo que el contexto coyuntural de esas épocas les exigía, tal es el caso de las jornadas de marzo y abril de 1962, donde estudiantes y sociedad civil encabezaron la lucha contra el dictador Miguel Ydígoras Fuentes y este como respuesta, ordenó la persecución y asesinato de algunas personas que participaron en las mismas. 

También se puede hablar sobre octubre de 1978 cuando estudiantes de nivel medio, universitarios, sociedad civil y obreros unieron fuerzas para manifestarse contra el alza del precio del transporte público; y así se pueden mencionar distintos momentos dentro de la memoria histórica del movimiento estudiantil. 

Lamentablemente, para lograr estas victorias se tuvo que vivir algunas pérdidas, que hoy en día recordamos con orgullo, podemos mencionar a

  • Juan Luis Molina Loza (1971): dirigente estudiantil y colega periodista que fue secuestrado y desaparecido, fue promotor del movimiento de reforma en la Escuela de Ciencias de la Comunicación.
  • Oliverio Castañeda de León (1978): secretario de finanzas de AEU en 1977-78, asesinado por una bala en Pasaje Rubio en la zona 1 luego de dar un discurso en conmemoración de la Revolución del 44.
  • Sonia Calderón (1981), estudiante de periodismo y fue la primera mujer presidenta de la Asociación de Estudiantes de Ciencias de la Comunicación, secuestrada junto a su esposo.
  • José León Castañeda “Chepe León” (1979): colega periodista y responsable del sindicato de periodistas, fue secuestrado y torturado.

Es importante conocer la historia, puesto que el actual movimiento estudiantil está siguiendo algunas conductas practicadas con anterioridad por nuestros ancestros. Entre las décadas de los 70’s y 80’s, el movimiento estudiantil ya tenía algunos tintes de oportunismo y corrupción por algunos integrantes del movimiento, dándole una mala imagen ante la población. La pelea porque esos personajes que atentaban contra el movimiento se fueran de los espacios originaron algunos enfrentamientos entre agrupaciones y asociaciones estudiantiles, quienes anteriormente se organizaban para realizar distintas actividades que despertaran el interés de las personas dentro y fuera de la Universidad que buscaban un “lugar donde encajar” y crear un compromiso por formarse (académica y políticamente) y a su vez, servir al pueblo. 

La lucha por empoderar, buscar una mejora en la calidad académica, crear un pensamiento crítico y reforzar el sentido social de los profesionales universitarios se vio opacada por esas ovejas negras que utilizaban el movimiento para beneficiarse y beneficiar a terceros, tanto que, la población empezaba a ver las peleas como la politiquería que tanto ha dañado a Guatemala, haciendo que los posibles miembros de agrupaciones o asociaciones se alejaran y buscaran otros espacios de participación. 

Desde los años 2000, el movimiento estudiantil presentaba crisis en participación y articulación de estudiantes, a lo cual contribuía la mala imagen que siguen dando los Comités de Huelga que dicen ser la salvación del pueblo y lo único que hacen es agredir a su misma gente. Sin embargo, en 2010 se realizó una nueva toma de las instalaciones de la Ciudad Universitaria, dirigida por la organización de Estudiantes por la Autonomía (EPA), durando esta 54 días. Durante estos largos días, el movimiento estudiantil volvió a encender ese faro de esperanza dentro del campus, pero el pueblo que había relacionado el mismo con la política absurda del país, ya no confió tanto en ellos.

¿Renacimiento cómo el Fénix?

En la actualidad, el movimiento estudiantil está velando por la defensa de la Autonomía Universitaria, derivado al fraude electoral realizado por el Estado guatemalteco que busca posicionar a Walter Mazariegos como rector de la Universidad. 

Hace más de un año que distintas organizaciones y asociaciones estudiantiles luchan por proteger el Alma Máter, pero en su mayoría han estado solos porque el pueblo guatemalteco actual busca sobrevivir el día, dejando a la única Universidad pública sola, esto hace que los estudiantes que preservan la memoria histórica enfrenten más retos que quienes hacían la lucha años anteriores.

Para ello, se creó la Coordinadora General de Estudiantes (CGE), acciones iguales que en 2010; la cual la administración ilegítima tacha de no ser un órgano legítimo de estudiantes, irónico, ¿no? Esta organización ha estado al frente del actual movimiento que exige a los mismos a cuidar los intereses de los estudiantes, pero también tiene el reto de enseñar a los mismos a abandonar su burbuja de privilegios que ciega y vuelve apáticas a las personas dentro de la Universidad. Por otro lado, la actual “cultura de cancelación” ha llevado a los participantes a ser cuidadosos con los temas de acoso, violencia física y sexual dentro de los distintos espacios, pero el ser tan extremista en estos temas hace que las personas decidan no relacionarse en un ambiente tóxico y vulnerable por algunas personas que quieren tener el poder siempre.

Dentro de las aulas de la ECC, se escuchó el comentario que “al menos en el pasado los mártires dieron la vida por la Universidad”, a lo que cuestionamos, ¿es necesario que alguien muera para que esta lucha sea tomada como verdadera?, ¿es necesaria más sangre para que el pueblo se dé cuenta de la lucha?

La virtualidad contribuye actualmente al que el movimiento esté muerto, el egoísmo y la apatía por parte de algunos estudiantes día con día sepulta más el mismo y hay quienes critican a ciegas la lucha actual, pero no se dan cuenta que la misma comunidad estudiantil junta y organizada es la que en realidad creará el cambio que se necesita.

En las últimas semanas en el interior del país, el movimiento estudiantil de nivel medio ha renacido, debido a que algunos estudiantes se han organizado para exigir el derecho de una educación digna y la contratación de maestros para que impartan los cursos necesarios, estos jóvenes han obtenido respuestas favorables, pero, ¿qué hicieron ellos que los universitarios no?, tal vez una mejor organización, una buena dirección o contaron con el apoyo de la comunidad donde se desenvuelven.

¿Serán estos jóvenes el inicio de un nuevo movimiento?, seguramente, porque a través de la historia, hay algunas personas que han pasado años liderando el Movimiento Estudiantil Universitario y se han apropiado de los espacios vetando la oportunidad a nuevas ideas y formas de hacer las cosas. Nos preguntamos si el movimiento actual tiene que caer y la respuesta fue “sí”, para que cuando resurja, tenga nuevas propuestas y nuevas visiones, pero solo se logrará con nuevas personas ocupando esos espacios, seguramente en la actualidad ya están esas personas involucradas que han luchado por hacer las cosas diferente, pero que han sido silenciados por quienes buscan beneficios personales.

“Jalajoj taq poqonal kik’oysampe ri qati’t ri qamama, ri qatinamit ri qate’ qatata’. Jalajoj winäq, jalajoj k’amol taq b’ey xkajota xkichup Ri qanaoj, ri qach’ab’äl, ri qak’aslem”. (Tantas tragedias han vivido nuestras abuelas y abuelos, nuestros pueblos, nuestras madres y padres. Tantas personas y gobiernos han querido matar nuestras sabidurías, las voces, nuestra vida).

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