El montañismo en Guatemala está viviendo un cambio significativo. Cada vez más mujeres se abren camino en la exploración y la conquista de cumbres, desafiando límites y dejando su propia huella en las montañas del país. En un territorio con una geografía privilegiada y una riqueza natural impresionante, su presencia y logros están redefiniendo el panorama del montañismo.
En este artículo, comparto mi experiencia como mujer enfrentando el desafío de las 37 cumbres de Guatemala con Exploremos Guate, un reto que no solo ha puesto a prueba mi resistencia física y mental, sino que también me ha permitido reflexionar sobre el papel de las mujeres en esta disciplina.
El reto de las 37 cumbres: una travesía que cambia vidas
Guatemala es un país de volcanes. Su topografía desafiante, con cumbres que superan los 4000 metros sobre el nivel del mar, representa un campo de entrenamiento ideal para montañistas y exploradores.
Las 37 cumbres de Guatemala conforman un reto icónico para quienes buscan probar sus límites en la montaña. Desde el Tajumulco, el punto más alto de Centroamérica, hasta volcanes activos como Pacaya y Santiaguito, cada ascenso es una historia de superación.
Cuando decidí unirme a este desafío con Exploremos Guate, lo hice con el deseo de conectar con la naturaleza, fortalecer mi cuerpo y mente, y demostrar que las mujeres también podemos liderar en este ámbito.
A lo largo de esta travesía me he encontrado con obstáculos, aprendizajes y momentos que han cambiado mi perspectiva sobre lo que significa ser mujer en el montañismo guatemalteco.
El camino cuesta arriba: desafíos para las mujeres en el montañismo
El montañismo no solo es exigente en el aspecto físico, sino también en el mental y social. Como mujer, los retos van más allá del simple hecho de escalar una montaña:
1. Estereotipos de género en los deportes de aventura
A pesar de los avances en igualdad de género, el montañismo sigue siendo percibido por muchos como una actividad “ruda” o exclusiva para hombres.
Al iniciar este reto, recibí comentarios como:
”¿No es muy peligroso para una mujer?”
”¿Cómo te atreves a ir sola a la montaña?”
“Eso es demasiado difícil, mejor haz algo más seguro.”
Esas frases reflejan la mentalidad de una sociedad que aún subestima la capacidad de las mujeres para enfrentar desafíos extremos. Sin embargo, en cada ascenso, he visto cómo muchas mujeres rompen con esos prejuicios y demuestran que la resistencia, la estrategia y la pasión no tienen género.

2. Seguridad en la montaña
Uno de los mayores temores para cualquier mujer en la exploración es la seguridad. No solo se trata de los peligros naturales, como cambios climáticos extremos o terrenos difíciles, sino también de la vulnerabilidad ante situaciones de acoso o violencia.
En mi experiencia, he aprendido que la clave está en la preparación, la comunidad y la confianza. Explorar con un grupo organizado como Exploremos Guate no solo brinda seguridad, sino que también refuerza el sentido de hermandad y apoyo entre mujeres montañistas.
3. Condiciones físicas y resistencia mental
Muchos creen que las mujeres no tienen la misma resistencia física para afrontar largas caminatas con desniveles exigentes. La realidad es que la montaña no discrimina; la clave está en la preparación.
Durante mis ascensos, he experimentado el desgaste físico de jornadas de más de 10 horas de caminata, el frío extremo en la cumbre del Tajumulco y la dificultad de respirar a más de 4000 metros de altura. Sin embargo, la fortaleza mental ha sido mi mayor aliada. Aprender a gestionar el cansancio, el miedo y la incertidumbre ha sido fundamental para seguir adelante.
Mujeres que están cambiando la narrativa en Guatemala
Aunque aún somos minoría en el montañismo guatemalteco, cada vez más mujeres están desafiando los límites y dejando su huella en la exploración del país. Algunas de ellas han logrado hitos importantes, como ser guías de montaña, liderar expediciones o documentar sus experiencias para inspirar a otras.
Este reto de las 37 cumbres no solo me ha permitido crecer como persona, sino también conectar con mujeres que comparten la misma pasión. Juntas hemos demostrado que no hay barreras cuando se trata de conquistar las alturas.
Lecciones de la montaña: lo que he aprendido en esta travesía
Cada cumbre conquistada ha dejado una enseñanza valiosa. Estas son algunas de las más importantes:
La montaña es un reflejo de la vida
Enfrentamos subidas difíciles, momentos de fatiga y dudas, pero si seguimos adelante, la recompensa es inmensa.
El trabajo en equipo lo es todo
La montaña nos enseña que nadie llega solo a la cima. El apoyo de compañeros y compañeras de ruta es esencial
No hay límites cuando te lo propones
No importa cuántas veces duden de ti o cuántas veces dudes de ti misma. Si persistes, llegarás más lejos de lo que imaginaste.
Cada paso cuenta
No se trata solo de la cumbre, sino de todo el camino recorrido. Aprender a disfrutar cada paso es clave para cualquier desafío en la vida.

Es hora de que más mujeres se animen a explorar, a desafiar los límites y a ocupar espacios en el montañismo y la aventura. Para lograrlo, es fundamental:
- Crear más redes de apoyo entre mujeres exploradoras.
- Fomentar la educación en montaña desde una edad temprana.
- Visibilizar más historias de mujeres montañistas para inspirar a nuevas generaciones.
- Seguir conquistando espacios y desafiando estereotipos.
Si algo he aprendido en este reto es que las montañas no distinguen entre hombres y mujeres, sólo entre quienes se atreven y quienes no. El montañismo en Guatemala necesita más mujeres dispuestas a romper barreras, explorar lo desconocido y demostrar que la aventura también es nuestra.
Desde mi experiencia con este reto de las 37 cumbres con Exploremos Guate, puedo decir con certeza que cada ascenso es más que un logro personal: es un paso hacia una transformación en la forma en que se percibe a la mujer en la exploración.
Así que, si eres mujer y alguna vez has sentido el llamado de la montaña, no lo dudes. El camino es desafiante, pero la vista desde la cima vale cada esfuerzo.
Artículo escrito por:

Dayrin Hernández
Enfermera, activista política y por los derechos humanos. Promotora de educación integral en sexualidad. Estudiante de Relaciones Internacionales. Apasionada por el deporte.










