Nicaragüanización a la derecha y libertaria. El intento de golpe de estado en Guatemala

En Nicaragua y Guatemala, se observa una crisis institucional y social profunda que han debilitado a la democracia. En Nicaragua, el debilitamiento democrático bajo Ortega y Murillo ha llevado a la persecución de políticos, religiosos, empresarios, académicos e incluso de muchos sandinistas históricos. En Guatemala, la falta de división de poderes ha dado vía libre para intentar llevar a cabo un golpe de Estado, erosionando la democracia y la legitimidad gubernamental. Ambos gobiernos recurren a tácticas de legitimación, como el control de medios y la persecución política, solo que, en Guatemala, se emplean argumentos libertarios o conservadores para justificar acciones autoritarias similares a las del Orteguismo. Esta situación ha generado un impacto negativo en la sociedad civil, con acosos, cierres de medios y universidades y una sensación de miedo que evoca épocas pasadas de conflictos armados, aunque ahora se manifiesta más en exilios forzados y muerte civil que en violencia directa.

En 1979, Nicaragua presenció el derrocamiento del régimen dictatorial Somocista. Aunque el triunfo se atribuye en gran medida al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), factores como el declive del respaldo de las élites económicas y la retirada del apoyo de la iglesia católica a Somoza jugaron roles significativos en la debilitación del régimen. La impopularidad y falta de carisma del gobierno somocista anticiparon su caída inevitable, obligando a las élites económicas y sociales a reconsiderar su visión sin la presencia de Somoza. La impopularidad del somocismo fue evidente, que ni siquiera la ayuda táctica o económica de Estados Unidos pudo respaldar a la Contrarrevolución.

Dentro de la victoria sandinista, destacaron diversos personajes, como el cantautor de la revolución Carlos Enrique Mejía Godoy, la escritora Gioconda Belli, Luis Carrión Cruz, uno de los comandantes que contribuyó al derrocamiento de Somoza, y el sacerdote defensor de la teología de liberación Edgard Francisco Parrales, entre otros. ¿Qué comparten ellos? Actualmente, todos se encuentran en el exilio debido al deterioro del sistema democrático bajo el liderazgo de Daniel Ortega y Rosario Murillo, quienes son artífices del debilitamiento de las libertades democráticas en Nicaragua a través del sandinismo.

El régimen Orteguista ha adoptado una dinámica similar al Somocismo, pero bajo su propio enfoque. La situación política en el país ha alcanzado niveles preocupantes, evidenciados en el año 2022 con el arresto, inhabilitación o exilio forzado de al menos 11 candidatos del ejecutivo. La persecución religiosa es alarmante, con sacerdotes siendo desterrados o detenidos y la congregación enfrentando acoso, incluso profanando espacios sagrados de la iglesia católica. Numerosas protestas contra el régimen Orteguista han sido lideradas por estudiantes universitarios, quienes se alzaron contra la dictadura. Sin embargo, estas acciones desencadenaron una respuesta brutal, con pérdidas de vidas, detenciones masivas y exilios, además del cierre forzado de varias universidades. Los medios de comunicación han sido víctimas de persecución y muchas han sido obligadas a terminar su divulgación, eliminando así la libertad de expresión y pensamiento en el país. 

Las organizaciones no gubernamentales extranjeras, de diversa índole, han enfrentado acosos sistemáticos y la anulación de su personalidad jurídica, obligándolas a abandonar Nicaragua. El régimen Orteguista ha procedido a expropiar sus bienes y propiedades, intensificando la presión sobre estas entidades. Para colmo, las élites económicas que en su momento respaldaron a Ortega se encuentran ahora en una situación difícil, ya sea por las sanciones internacionales o por el constante hostigamiento del propio Ortega, quien ha dirigido ataques directos contra el empresariado organizado. Esta es la desalentadora realidad de Nicaragua en la actualidad.

Foto: BBC Mundo

Cuando nos referimos a la “Nicaraguanización“, aludimos al rumbo que actualmente está tomando el Estado guatemalteco, aunque de una manera más güizachera, llena de formalismos jurídicos que promueven leguleyos. Es crucial entender a los golpistas como una especie de Hidra de Lerna: cuando le cortan una cabeza, regenera otras dos, en este caso, cada vez que se les enfrenta, parecen generar más problemas. En la actualidad, todas las instituciones gubernamentales están cooptadas, desde el Ministerio Público hasta el Comité Olímpico Guatemalteco.

El episodio que recuerda a la Hidra se hizo evidente el 16 de noviembre de 2023, cuando al no poder someter totalmente al Tribunal Supremo Electoral (TSE) y al carecer de pruebas convincentes sobre las firmas falsificadas, recurrieron a una criminalización apresurada y espuria. Utilizaron a la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), actualmente bajo el dominio de grupos delictivos, como instrumento clave. Se solicitó retiro de antejuicio contra el binomio presidencial elegido democráticamente, simplemente por expresarse en redes sociales o asistir a la entrega de instalaciones universitarias. El objetivo del Ministerio Público (MP) es erradicar a cualquier actor incómodo, desde diputados de tres partidos políticos incómodos, hasta activistas, estudiantes, trabajadores universitarios y defensores de derechos humanos. La güizachada consistió en armar un operativo basado en publicaciones en redes sociales en contra del rector de facto. Todo esto siguiendo el patrón nicaragüense de persecución a estudiantes y docentes universitarios para anular a las voces disidentes más activas contra el golpismo y el fraude electoral universitario.

Las similitudes entre el Orteguismo y la Hidra, que representa el Estado guatemalteco, son abundantes. ¿Libertad de prensa? Esta libertad se debilita cada día más: periodistas incómodos son acosados constantemente por netcenters y la persecución penal es una realidad para ellos. El caso más notorio es el de José Rubén Zamora, quien fue atacado repetidamente hasta ser encarcelado y su medio, El Periódico, fue clausurado. Este medio, tanto en su formato impreso como digital, fue el que más incomodó a los grupos políticos delictivos. El ejercicio del periodismo en Guatemala se ha convertido en una encrucijada entre seguir una línea editorial que no perturbe al poder establecido o alinearse con él, o bien, enfrentar ataques personales sistemáticos y coordinados al molestar al poder establecido.

Foto: Infobae.

Actualmente no hay persecución religiosa, aunque en el pasado, durante el conflicto armado interno, el Estado guatemalteco debilitó a la iglesia católica e intentó promover una de carácter neopentecostal, siendo estas últimas actualmente útiles para el poder. Sin embargo, en redes sociales, los netcenters han dirigido ataques hacia varios miembros de la iglesia católica. No se han registrado persecuciones directas contra el sector privado, pero observamos cómo nuevamente los netcenters y organizaciones como la Fundación contra el Terrorismo (FCT) o la Liga Pro-Patria han atacado a organizaciones como la Fundación para el Desarrollo de Guatemala (FUNDESA) e incluso al Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (CACIF) por su escueto apoyo al presidente democráticamente electo, Bernardo Arévalo. Cualquier sanción internacional que afecte los intereses del sector privado podría generar tensiones en su relación con los golpistas, beneficiando a estos últimos, tal como sucede actualmente con el Orteguismo.

La evidente impopularidad del gobierno actual se manifiesta con cada acción golpista que realizan casi que cada semana, lo que mina su legitimidad cada vez más. No obstante, al mantener el monopolio de la violencia, su legitimación se sostiene únicamente mediante la coerción. Esta situación nos lleva a reflexionar sobre la ausencia de una representación clara del ejército en la compleja estructura del Estado guatemalteco, similar a la figura ausente de la cabeza de la Hidra. 

Además del uso de la fuerza, el gobierno recurre a otros métodos para legitimar sus acciones de manera claramente golpistas, empleando el discurso, el terror político y siguiendo la estrategia que Joseph Goebbels: “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”. Estamos ante una especie de Orteguismo guatemalteco, pero con ideología de derecha y supuestamente libertaria. Pero este tipo de “libertarismo” no se refiere precisamente a la reducción del Estado o a favorecer un mercado libre, sino más bien a las apologías fascistas que caracterizan al paleolibertarismo, libertarismo o, en este caso, al libertarismo tropical contemporáneo.

Intentaron infundir temor al insinuar el fantasma del comunismo, algo que se les cayó cuando respaldaron a la candidata que supuestamente tuvo vínculos con las guerrillas maoístas guatemaltecas. Cuando este enfoque falló, recurrieron a una estrategia libertaria actual: la defensa de los valores cristianos y la familia tradicional. A pesar de las campañas de terror impulsadas por numerosos líderes neopentecostales y un conferencista argentino con tendencias fascistas, tampoco lograron obtener éxito con esta táctica. Además, es algo difícil de digerir cuando la relación del presidente Giammattei con Miguel Martínez es similar a la de Daniel Ortega con Rosario Murillo.

El discurso empleado ha ido perdiendo su impacto. En la actualidad, el enfoque se ha desplazado hacia el respaldo de dos académicos extranjeros con enfoques libertarios de la Universidad Francisco Marroquín (UFM). Estos académicos tratan de construir una narrativa científica que intenta afirmar que “Guatemala no está tan mal y no es más corrupta que Venezuela o Nicaragua”, con la intención de vincular a Arévalo con el socialismo y que las actuales autoridades no son tan malas como lo pintan los medios de comunicación. Existe una fuerte necesidad de crear intelectuales con posturas de derecha, aunque la mayoría de ellos redactan con un tono cargado de odio y resentimiento, lo que atrae únicamente a su mismo público afín, como es el caso del historiador argentino de la UFM o de la Asociación de Veteranos Militares.

De manera similar a cómo los libertarios respaldaron a Bolsonaro, Vox en su conjunto, Trump y actualmente a Milei, todos ellos han levantado la bandera de supuestos fraudes cuando los resultados no les favorecen y han empleado la violencia simbólica (o en muchos casos, violencia directa) y el acoso para no perder el poder. Esta estrategia se sigue de manera rigurosa aquí, y aquellos que la emplean se sienten tan identificados con estos personajes que comparten videos en múltiples cuentas falsas o netcenters, utilizados para acosar y difundir mentiras en redes sociales.

Foto: El Confidencial

Los abusos contra la institucionalidad son profundamente preocupantes en la situación actual, ya que la separación de poderes es inexistente. Han matado a la república. Si bien la comunidad internacional representa una gran esperanza, la ausencia de sanciones económicas significativas contra Nicaragua plantea la posibilidad de que haya incluso menos presión en el caso de Guatemala, especialmente considerando sus numerosos esfuerzos por complacer a los republicanos en los diferentes lobbys que el Estado guatemalteco gasta en Estados Unidos. Cada semana que transcurre parece interminable y la persecución política se torna más desesperada con cada día que pasa.

La regresión que estamos presenciando nos lleva a una especie de refinación del Conflicto Armado Interno, donde el enfoque ya no está en el asesinato directo, sino en generar muerte civil o forzar al exilio. La situación actual es tan triste y desoladora que nos remonta a lo que Paul Kobrak (1999) mencionaba en relación con los múltiples y sistemáticos asesinatos contra estudiantes universitarios:

Figueroa dijo a sus colegas y discípulos de la Universidad “¿A quién pisados le toca mañana?” en referencia a la gran cantidad de fallecidos que día a día se registraban entre los universitarios

Paul Kobrak 1999

A pesar de la desolación del panorama, los días de tomas de las carreteras han demostrado que la presión ejercida surte efecto. Los ataques dirigidos hacia la USAC estaban previstos para principios de noviembre, según ansiaban desde septiembre los netcenters centrales como Eriol o LordVader. Así mismo, en medio de la desesperación, se evidencian tensiones entre los golpistas, entre aquellos que respaldan al riosmontismo, como la Fundación Contra el Terrorismo, y aquellos en el poder, como el presidente y su supuesta pareja sentimental. 

A pesar de la adversidad, no todo está perdido, y existe más por ganar.

Foto: DW
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