Detrás de muchas expresiones que usamos a diario y que hemos normalizado existe una fuerte carga de significado que no nos detenemos a analizar. Una de esas expresiones es el “crimen pasional“. La vemos en titulares de noticias, en publicaciones de redes sociales y la escuchamos cuando alguien narra cómo terminó la historia de una posible víctima de violencia de género.
En el análisis y deconstrucción de mi persona, he ahondado en esta expresión y no puedo evitar pensar que se popularizó para evitar decir lo que realmente significa… Un feminicidio (en la mayoría de ocasiones).
¿Qué entendemos por crimen pasional?
En primera instancia, sabemos que ocurre entre parejas o exparejas con vínculos sexoafectivos. Socialmente asociamos la pasión amorosa con la noción de felicidad en donde el éxtasis facilita la experiencia de la intimidad, del deseo intenso por explorar, por relacionarse sexualmente.
No obstante, dentro de la relación y la “pasión”, pueden desarrollarse escenarios como:
- Apego extremo por el otro o entre ambos
- Celotopia (Trastorno delirante donde la persona que lo sufre, es invadido por ideas de que su pareja le está siendo infiel y no cree en las explicaciones que le brindan).
- Tener una concepción rígida de lo que es una relación
- Esperar que la mujer cumpla ciertos roles impuestos por la sociedad
- Sentimiento de posesión
- Golpes
- Insultos
- Ruptura o divorcio y negación del escenario
- Abandono del hogar
- Infidelidad

Estos comportamientos suelen ser la antesala del crimen y por tenerlos tan normalizados como sociedad creemos que son parte de cualquier relación. Al estar dentro de la misma se pueden desarrollar sentimientos tan fuertes a causa de acciones realizadas (o no) por la pareja o expareja que conducen a una persona a cometer un “crimen pasional”.
El crimen se desarrolla durante un arrebato emocional, donde el agresor pierde el control y actúa con base en la “pasión” que siente por su pareja o expareja al por ejemplo, no querer regresar con él, al sentir celos de que ya tiene una nueva pareja, al pedirle el divorcio o al romper con su idea de lo que es una relación.
Si lo analizamos detenidamente, justifica la conducta del agresor, culpabiliza a la víctima y peor aún, la revictimiza.
¿Por qué es un feminicidio?
De acuerdo con la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, más del 35% de todos los asesinatos de mujeres a nivel mundial son cometidos por un compañero íntimo.
Este dato nos recuerda que las violencias son consecuencia de ideas y prejuicios con los que nos enfrentamos diariamente, como por ejemplo:
- El hombre debe ser la cabeza del hogar
- La mujer debe estar a merced del hombre
- Una mujer debe cumplir con roles hegemónicos
- El hombre debe tener control total (económico, social, sexual, laboral y hasta espiritual)
Cuando las mujeres comienzan a cuestionar ciertas ideas o a actuar diferente, rompiendo los ideales de la pareja, puede iniciar la violencia de género. Porque se ve amenazada la superioridad del hombre en un entorno que siempre ha girado a su servicio.
Dichas violencias pueden escalar a tal punto de cometer el peor acto en contra de una mujer, que es el feminicidio y se cree que puede ser a raíz de “un ataque de celos” o “de perder la cabeza”, lo cual no es del todo cierto.
El feminicidio es la última instancia, pero antes puede ser que ya hayan ejercido otros tipos de violencia. Sea cual sea el escenario, no podemos continuar excusando a los agresores, porque significa perpetuar el ciclo de violencia en contra de las mujeres.

Guatemala se convirtió en el tercer país latinoamericano en integrar el delito de femicidio en su legislación mediante la Ley contra el Femicidio y otras Formas de Violencia contra la Mujer.
Se entiende como feminicidio la muerte violenta de una mujer, ocasionada en el contexto de las relaciones desiguales de poder entre hombres y mujeres, en ejercicio del poder de género en contra de las mujeres.
¿Qué características particulares tiene el femicidio?
En su artículo 6 expone que:
Comete el delito de femicidio quien, en el marco de las relaciones desiguales de poder entre hombres y mujeres, diere muerte a una mujer, por su condición de mujer, valiéndose de cualquiera de las siguientes circunstancias:
Haber pretendido infructuosamente establecer o restablecer una relación de pareja o de intimidad con la víctima.
Mantener en la época en que se perpetre el hecho, o haber mantenido con la víctima relaciones familiares, conyugales, de convivencia, de intimidad o noviazgo, amistad, compañerismo o relación laboral.
Como resultado de la reiterada manifestación de violencia en contra de la víctima.
- Como resultado de ritos grupales usando o no armas de cualquier tipo.
En menosprecio del cuerpo de la víctima para satisfacción de instintos sexuales, o cometiendo actos de mutilación genital o cualquier otro tipo de mutilación.
- Por misoginia.
- Cuando el hecho se cometa en presencia de las hijas o hijos de la víctima.

Mismas características que encontramos en los “crímenes pasionales”.
Desenlace a causa de emociones fuertes como los celos, ira o venganza y falta de control ante los mismos, afectividad exagerada hacia la mujer y negación ante una situación, como un divorcio, por ejemplo.
Registro de otros comportamientos y violencias (como control, golpes, insultos) que generalmente, salen a la luz tiempo después. Incluso chantajes para lograr que la víctima regrese y continúe la relación desigual entre hombre y mujer.
Aunque estos crímenes no suelen ser premeditados, no deben considerarse como accidentes que surgen en momentos de irracionalidad.
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Importancia de llamar a las cosas por su nombre
Para hacer justicia y honrar la memoria de las víctimas es necesario llamar a las cosas por su nombre y es nuestra responsabilidad exponer cuando un caso es feminicidio.
De esta manera, también ayudamos a eliminar estereotipos que justifican las agresiones, ya que al decir que en un ataque de ira, alcoholismo, celotipia o estrés, asesinaron a su pareja o expareja, da a entender que son hechos aislados y no comportamientos de violencia generalizada y aceptada por la sociedad, que es la realidad.
También debemos evitar mencionar que por escenarios de infidelidad, se cometió un “crimen pasional”. Esto coloca a las víctimas como las culpables de ser asesinadas, por detonar conductas misóginas, que hacen que hoy ya no estén con vida.
Comunicar adecuadamente nos brinda las herramientas correctas para cambiar patrones y a la sociedad. Nombrar adecuadamente es el primer paso para erradicar el ciclo de violencia. Modifiquemos la forma en que nos comunicamos para ser más directos, empáticos y justos, no solo por nuestra generación, sino por todas las que merecen justicia, sin minimizar lo que les sucedió.
Referencias
- CIEN Guatemala. Radiografía del Delito de Femicidio en Guatemala
- Rodríguez Cárcela. Del crimen pasional a la violencia de género: Evolución y su tratamiento periodístico
- Sánchez Aragón. Significado Psicológico del Amor Pasional: Lo Claro y lo Obscuro
- Stöckl H et al. The global prevalence of intimate partner homicide: a systematic review
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Chelsea Gordon
Comunicadora y Social Media Manager. Apasionada las tendencias, las redes sociales y de descubrir nuevos lugares de Guatemala. Miembro de la Junta Directiva de Telégrafo.










