Recientemente, Chante Joseph publicó un artículo en Vogue haciendo referencia a las dinámicas de parejas heterosexuales y el cambio que han tenido con el tiempo. En el hace mención sobre cómo antes tener novio era visto como un logro y una forma de prestigio social, pero actualmente las mujeres muestran menos a sus parejas en redes sociales. Ella realizó una encuesta y la mayoría de mujeres respondieron que aun después de años, los hombres pueden llegar a decepcionarte.
Me parece muy interesante el auge que tiene este tema en internet y he observado que la mayoría de mujeres que están solteras lo presumen como un logro mucho más grande que el de tener una pareja y me parece que romantizar esta parte de nosotras nos hace ver que hemos cambiado el significado de “soltería” o de “estar sola” a uno más bien privilegiado, motivo de tranquilidad, quizás de empoderamiento femenino y no de un fracaso personal o social; nuestra soltería ahora se interpreta como rebeldía.
Conjuntamente con ello, muchas mujeres se preocupan por estar más preparadas académicamente, ser independientes económicamente y sobre todo, ser suficientes para sí mismas. Buscamos darnos a nosotras mismas todo lo que un hombre “debería” (según los roles sociales que nos han impuesto), ya no los vemos como algo necesario en nuestras vidas, sino que los vemos como lo que son: personas. Sin necesidad de idealizar la idea de que son ellos quienes completan algún aspecto de nuestras vidas.
En el artículo se hace mención sobre un comentario que se encontró en el podcast The Delusional Diaries, liderado por dos mujeres neoyorquinas, Halley y Jaz, que decía: “Los novios están pasados de moda. No volverán a estar de moda hasta que empiecen a comportarse debidamente” y no podría estar más de acuerdo con ello, pues al parecer, su actividad favorita ahora es decepcionar.
Y con “comportarse debidamente” nos referimos a cosas tan simples como el ser sinceros, dejar de sexualizarnos, dejar de vernos como un producto para su consumo, dejar de lado que su definición errónea defina nuestro valor como personas y más bien vernos con respeto, sin violencia física, emocional y sexual.
Un ejemplo de ello que vemos mucho en redes sociales es que quieren a una mujer que denominan “de casa” o “niña bien”, pero cuando no podemos salir a altas horas de la noche o priorizamos nuestro futuro, se aburren. O si somos lo contrario a estas niñas, nuestro valor se ve reducido y entonces no somos lo que ellos quieren para formar una familia tradicional porque la mayoría solo quiere la idea de una mujer que socialmente pueden “presumir”.
Claro que no todos son así, pero nosotras no podemos darnos el lujo de salir con varios y así ver cuál es el “correcto”, porque entonces, somos todo lo que a ellos no les gusta, pero que ellos sí pueden ser.
¿Lo peor? Constantemente se nos señala por “no saber elegir” en un lugar en donde no hay una “oferta” digna de personas emocionalmente presentes y conscientes. Por lo que el problema no es que “no sabemos elegir”, sino que no hay a quién “elegir”. Puede parecer gracioso, pero también creo que es triste que pasemos de verlos como compañía, a verlos como una amenaza a nuestra paz y aún más cuando los requisitos mínimos son el respeto, la fidelidad y la sinceridad.
Ahora que algunas mujeres han cambiado su perspectiva sobre los hombres, las relaciones heterosexuales y sobre todo, el significado de la soledad y soltería, muchas han caído en una visión negativa sobre las relaciones, lo que podemos denominar “heteropesimismo” (que puede pasar en hombres y mujeres), y con justa razón. Sin embargo, como lo menciona Chante Joseph, al final no es vergonzoso tener novio o enamorarse, somos humanas, pero es verdad que muchas mujeres se han vuelto más exigentes, más conscientes y más cuidadosas, algo que a muchos no les agrada y entonces, otra vez, se nos señala porque dejamos de ser motivo para su recreación.
Aun así, no considero que por esto “odiemos” a los hombres, simplemente ya no aguantamos lo que no queremos ni consideramos amor a la mediocridad.

Escrito por: Cindy Beatriz Nohemí Pérez Loayes
Mi nombre es Nohemí, pueden llamarme Sunny. Hablo mucho por lo que tengo mucho que compartir.










