Para entender mejor a las derechas

Recientemente, se ha suscitado un debate en redes sociales a raíz de la victoria electoral de Javier Milei en Argentina: muchos periodistas e incluso analistas lo tachan de fascista o de ultraderecha, mientras sus simpatizantes enfatizan en que es libertario y no de extrema derecha. Lamentablemente, conceptos de este tipo, que provienen directamente de la ciencia política, no deben ser usados a la ligera. El presente texto busca dilucidar el complejo entramado de categorías políticas provenientes de la derecha política, para así, determinar a qué se aproxima más el próximo presidente de la nación Argentina.

¿Derecha o derechas?

La primera cuestión que hay que entender es que tanto la izquierda como la derecha no son ideologías en el sentido estricto de la palabra. Realmente, estas se refieren a categorías políticas las cuales albergan en su seno ideologías preexistentes. La forma para determinar qué ideologías se colocan en la izquierda y en la derecha, es mediante los conceptos de igualdad y libertad.  Para el politólogo Norberto Bobbio (1995) la izquierda brinda mayor importancia en su conducta moral y en su iniciativa política, lo que convierte a las personas en iguales. La derecha, por el contrario, considera que la desigualdad es natural y no debe ser el fin último de la actividad política. 

Por otra parte, lo adecuado, en las discusiones en redes sociales y medios de comunicación, es usar los términos en plural. Es decir, hablar de izquierdas y derechas. Dado que los conceptos fungen como aglutinadores de una serie de ideologías, es normal que en un eje político convivan posturas diametralmente opuestas. Ello es el resultado del reduccionismo intrínseco en tales términos. 

Es así como en la derecha actual, no solo en Latinoamérica, sino a nivel mundial, acapara a conservadores, neofascistas, demócratas cristianos, liberales, ordoliberales, liberales clásicos, anarcocapitalistas y la lista sigue. Ahora bien, algunas facciones mencionadas son más moderadas que otras. Retomando lo que decía Bobbio, la diferencia entre radicales y moderados se basa principalmente, en la postura que tienen con respecto a la democracia. Para los extremistas, tanto de izquierda como de derecha, las formas no importan, lo cual genera un rechazo total a los límites impuestos por la ley, incluso las que se refieren al ordenamiento democrático.

La exaltación a la violencia, el heroísmo irracional y la falta de tolerancia forman parte del ideario de los extremos. En tal sentido, al hablar de “ultraderecha”, se está hablando de un partido o persona que promueve y actúa bajo estos términos. Si no posee dichas características, es únicamente retórica barata que seguramente proviene de un adversario político.

Javier Milei en los resultados de las PASO. Tomado de: RTE (2023)

Ideologías e ideas de la libertad

Ahora que se profundizó en los conceptos de izquierdas y derechas, es más fácil abordar el de ideología. Este se refiere a un conjunto sistematizado de ideas con dos dimensiones interpretativas: explicar el pasado y el presente del mundo (los sistemas sociales, el sistema político, el modelo económico) y orientar a los individuos hacia cómo debería ser realmente.  El politólogo Carl Friedrich (1963) argumentaba que las ideologías buscan cambiar o defender el orden político existente. 

Es así como se tienen ideologías pertenecientes a ambos ejes políticos. Desde el comunismo hasta el anarcocapitalismo; Las ideologías trascienden más allá de los ejes de izquierdas y derechas. Ejemplo de ello es que incluso existen ideologías que pueden manifestarse en ambos espectros, como es el caso del liberalismo (conservador en la derecha, igualitarista en la izquierda). 

Centrándose en la figura de Javier Milei, previo a que incursionara en la política era un reconocido economista libertario con ciertos tintes anarcocapitalistas. En pocas palabras, el anarcocapitalismo es una ideología que aboga por un mundo en donde el aparato estatal sea inexistente y que toda necesidad sea suplida mediante la acción de los individuos, los cuales se organizarán de manera espontánea para brindar los bienes y servicios que se requieren. El libertario es menos radical que el anarcocapitalista, puesto que aunque considera al aparato de gobierno como el mal de la sociedad y que debe ser reducido al máximo, aún debe cumplir ciertas funciones básicas como seguridad, justicia y defensa nacional.  

Sin embargo, muchas veces este tipo de ideas que resultan demasiado disruptivas para la sociedad contemporánea, son consideradas como herederas del fascismo del siglo pasado. Cabe mencionar que el fascismo es una ideología totalmente distinta y que no tiene nada que ver con el liberalismo en todas sus vertientes.  La misma tiene una preponderancia histórica, puesto que surge en la Europa entreguerras de la mano de Benito Mussolini.

Benito Mussolini en una multitud en Genova. Tomado de ElPais (2022)

Aunque politólogos coinciden en que el fascismo posee cierta complejidad para definirlo, se pueden enunciar algunas características principales extraídas del Diccionario de Política del Politólogo Norberto Bobbio: un gobierno con una clara tendencia autoritaria y donde hay una exaltación permanente por el “jefe” de estado,  una política de estado caracterizada por la exaltación de la colectividad nacional (discurso nacionalista), el control, por parte del partido de gobierno, de la totalidad de las relaciones económicas, sociales, culturales y políticas (totalitarismo) y el dirigismo económico en una economía que aún es privada. 

Para complementar tales enunciados, es menester recurrir al libro de Molina y Delgado “conceptos fundamentales de ciencia política”, en donde se añade que el fascismo considera a los demócratas como la personificación del mal. Además, hace uso de mecanismos de propaganda y escalonamiento jerárquico paramilitar para ordenar la sociedad. Esta postura sobre el gobierno y la población, se puede resumir con una frase famosa de Mussolini: “Todo dentro del Estado, nada contra el Estado y nada fuera del Estado”.

Volviendo al dilema inicial de si Javier Milei es fascista, sin mayor análisis son claras las diferencias a nivel ideológico. No obstante, profundicemos un poco en ello. Milei aboga por el respeto irrestricto por el proyecto de vida de los individuos (lo menciona al inicio de cada uno de sus discursos), lo cual significa que ni el estado ni terceros intervengan en el accionar individual. Por el contrario, el fascismo, tanto en la teoría como en la realidad política, promovió un modelo social en donde el caudillo sea el que controle, dirija y tenga la última palabra sobre la totalidad de instituciones económicas, políticas y sociales en una sociedad. Ello es respaldado con lo que se enuncia en el diccionario de política de Norberto Bobbio, el cual indica que el fascismo desprecia los valores del individualismo liberal. 

En torno al nacionalismo, característica principal del fascismo, Milei no es para nada nacionalista. Al contrario, aboga por la globalización, la eliminación de trabas al comercio y sobre todo no posee un discurso xenófobo a ciertas minorías. Incluso, si de nacionalismo hablamos, el candidato peronista Sergio Massa es más nacionalista que Milei, ya que intenta emular, a su manera, el discurso nacionalista que caracteriza al peronismo. Sobre esto, el historiador Italiano experto en fascismo Emilio Gentile (2019) expresa que el fascismo  tiene características que hoy en día no son factibles, a menos que se establezca que cualquier persona nacionalista, racista y soberanista sea fascista. 

Entonces, ¿Milei es fascista? Por supuesto que no y todo lo mencionado anteriormente lo respalda. 

Ahora bien, algunos dirán que aunque no es fascista, si es de ultraderecha. Esta es una verdad a medias. Si nos apegamos a lo que se enunció en los primeros párrafos sobre los moderados y radicales, aún es muy pronto para determinar si Milei lo es. Ello porque desconocemos cómo actuará cuando las leyes de Argentina, la oposición y los pesos y contrapesos le impidan cumplir promesas de su plan de gobierno. Asimismo, tocará esperar dentro de cuatro años cuál será su postura frente a un nuevo proceso de elecciones, ¿respetará los resultados si el peronismo vuelve al ejecutivo? Aún es incierto.

En torno al principio de la tolerancia, quizás sea esta la única razón para llamar radical a Milei, principalmente por las desafortunadas declaraciones que hizo sobre el papa, Lula, China y un sinfín de personajes más. Sin embargo, desde la primera vuelta el futuro presidente de Argentina comenzó a moderarse, al punto de sentarse a hablar con personajes que tan solo meses atrás criticó. Por tal motivo, no es razón suficiente para considerarlo de extrema derecha.

Reflexión final

Al hablar de conceptos provenientes de las ciencias sociales y especialmente de la ciencia política, es importante que se mantenga rigor y objetividad. Recordemos  que al compartir una publicación o escribir en X, miles de personas que desconocen sobre la temática nos pueden leer y si no utilizamos de manera correcta los términos, estaremos contribuyendo  a la desinformación en redes sociales. Por último, revisemos siempre la procedencia de la publicación o comentario, ya que sin saberlo podemos ser presa de narrativas que no buscan informar ni mucho menos promover un pensamiento, sino únicamente deslegitimar, a base de mentiras y narrativas absurdas, a contrincantes que piensan diferente.

Referencias 

Bobbio, N. (1996). Derecha e izquierda: Razones y significados de una distinción política: Nueva Edición Revisada y ampliada con una respuesta a los críticos. Taurus. 

Bobbio, N., Matteucci, N., y Pasquino, G. (2007). Diccionario de política. Siglo Veintiuno editores. 

Friedrich, C. (1963). Man and His Government; an Empirical Theory of Politics. McGraw-Hill. 

Gentile, E. [BBC News] (2019) ¿Qué es el fascismo y en qué se diferencia de la extrema derecha? [Video]. Youtube https://www.youtube.com/watch?v=e7iqwokK-xg 

Molina, I., & Delgado, S. (1998). Conceptos Fundamentales de Ciencia Política. Alianza Editorial. 

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