Tu voz era láudano para mi dolor,
Los días lóbregos se iluminaban con tu risa.
Cuando partiste, témpanos de hielo acamparon junto a mí.
En tu ausencia las flores se secaron,
Los campos verdes ahora eran grises y yertos.
Las rosas se volvieron cardos y otra vez sangraron mis manos.
El tiempo “oh terrible amigo”,
Me enseñó que no volverías.
Te busqué en el alba y en el atardecer,
En las lágrimas y en el temblor de mis manos.
Como un golpe violento la realidad me despertó.
Aletargado agradecí haberte tenido,
Y con un sollozo –el último- te solté en aquella primavera,
En la que las flores volvieron y los témpanos se fueron.
Poema escrito por:

Fermin Peralta
Originario de Guazacapán, Santa Rosa. Licenciado en Pedagogía y estudiante de Psicología en la Usac. Escribo desde hace algunos años, como una forma de expresión y liberación.









