La pregunta presentada en el titular puede sonar algo exagerada, pero con el paso del tiempo y la evolución de las herramientas digitales, se ha establecido una nueva cantidad de filtros de descarte al momento de conocer personas dentro de la comunidad gay.
No, no me refiero al filtro inicial, que es la atracción física porque ese es más que entendible. Es lo que sucede después de establecer que hay química y atracción con alguien. Una serie de condicionales superfluos que se han convertido en factores decisivos para decidir si uno se da la oportunidad de conocer a alguien.

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Las aplicaciones de citas
Nadie va a negar que las aplicaciones de citas como Grindr, Scruff y Tinder han hecho que conectar con alguien sea algo inmediato y que está al alcance de un par de clics y un intercambio de mensajes. Desafortunadamente, esta inmediatez ha hecho que las interacciones cada vez sean más transaccionales y menos humanas. A menos que sea por medio de amigos en común, el prospecto de conocer gays fuera de un entorno digital es muy complicado e inverosímil.
De hecho, es tan fácil descartar a uno y pasar al siguiente que ya no existe ningún esfuerzo por conocer a alguien más allá de un encuentro sexual, después del cual, una de las partes casi siempre, bloquea a la otra y fingen que nunca pasó nada. Cada vez es más común que se abra la conversación con preguntas como: “¿Dónde estás?”, “¿Tenés lugar?”, o “¿Qué rol sos?”, sin siquiera saludar o leer la descripción del perfil. Hablando del rol, eso me lleva al siguiente punto.
El rol sexual

Hay cuatro roles principales dentro del sexo gay: Activo (el que penetra), pasivo (el que es penetrado), versátil (le gusta ser activo y pasivo) y neutro (prefiere el sexo no penetrativo).
Si bien la compatibilidad y química sexual es de suma importancia, se le ha puesto demasiado énfasis a la penetración como el acto culminante y definitivo de todo encuentro sexual. Al punto que dos personas pueden tener la mejor conexión, muy buena plática, una gran cantidad de intereses y metas en común, pero después viene la pregunta, “¿qué rol sos?” Y si la respuesta no encaja, se arruina por completo cualquier conexión previa el 99 % de las veces.
En muchos casos, algunos se definen dentro de un rol porque nunca han explorado su sexualidad al máximo, o tienen algún prejuicio que les impide darse la oportunidad de probar el otro rol para ver si les gusta. Esto es más común en activos, que les da miedo probar ser pasivos porque creen que les va a doler mucho. Sí, puede ser incómodo al principio, pero la idea es encontrar una pareja sexual con la que haya buena comunicación y se pueda lograr una sinergia con la que ambos estén cómodos.
También están los que tienen homofobia internalizada y dicen que nunca van a ser pasivos porque eso los hace menos hombres. Este tipo de hombres pueden estar aún en el closet, y en el peor de los casos, casados.
En parte, el contenido pornográfico ha tenido una influencia negativa, ya que esta ha creado expectativas irreales sobre aspectos del encuentro sexual, particularmente para el pasivo.
La primera de estas expectativas irreales es que la penetración es algo muy fácil de lograr y que no requiere ningún tipo de estímulo o lubricante. El consumo de “poppers”, un producto a base de nitritoque se ha vuelto cada vez más común en el sexo gay, por no decir, indispensable para algunos. Los poppers se inhalan con el fin de dilatar el ano y que la penetración sea menos incómoda; sin embargo, como reportó la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), inhalar estas sustancias puede tener graves consecuencias en la salud del consumidor.
La segunda expectativa irreal es que nadie mancha y todo siempre es sumamente pulcro y ordenado.
Esto hace que los pasivos se sometan a duchas anales y dietas estrictas con el fin de que no haya ningún residuo fecal durante la penetración. Lo malo es que, a pesar de eliminar la presencia de heces y bacterias, se ha reportado que el abuso de estos lavados puede llegar a dañar el revestimiento del recto, lo cual aumenta el riesgo de contraer VIH u otras infecciones de transmisión sexual (ITS).
¿Por qué hay tanta insistencia en no dejar ni una mancha si igual el activo usa condón?
Sexo sin protección

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Se asustarían si vieran la cantidad de gays que actualmente tienen sexo sin protección. Para algunos, que alguien quiera usar condón es suficiente motivo para dar por terminada cualquier comunicación. Uno de los factores que ha contribuido a que haya una nueva ola de sexo sin condón es el medicamento PrEP (Profilaxis Pre Exposición). Si bien ha representado un avance muy positivo en la prevención del VIH, ya que protege contra el virus un 99 % según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés), también se ha convertido en la excusa para tener sexo sin condón.
El problema de no usar condón solo por estar en PrEP es que esta no protege contra otras ITS como la sífilis, herpes, clamidia, etc. Dejando eso a un lado, alguien le puede decir a uno que no se preocupe de usar condón porque están tomando PrEP, pero ¿cómo se puede comprobar eso? Especialmente tomando en cuenta otros matices como la fecha de inicio del tratamiento y que la persona se adhiera a él responsablemente. Para que la PrEP sea efectiva, la tableta debe tomarse diariamente a la misma hora. Asimismo, cuando se inicia el tratamiento de PrEP, no se debe tener relaciones sexuales por al menos siete días para que empiece a surtir efecto la pastilla.
Cabe añadir a otro segmento de la población que también disfruta el sexo sin protección, pero acompañado de otras sustancias psicotrópicas que son altamente adictivas y nocivas para la salud para intensificar el encuentro sexual. Estas prácticas se conocen como “chemsex“. Un ejemplo de esto es en aplicaciones como Grindr, donde si alguien pone el emoji del anillo 💍 a la par de su nombre, significa que está buscando una pareja sexual para consumir cristal. Hay estudios que demuestran que el consumo de drogas aumenta el riesgo de contraer ITS, por lo que realmente es preocupante lo común que se ha vuelto el sexo sin protección en la comunidad gay.
Factores socioeconómicos

Este es quizás uno de los más irónicos, pero que no deja de ser relevante. Dejar de hablar con alguien porque no vive solo, no tiene transporte, o no tiene los fondos suficientes para salir a una cita o tener un encuentro en ese preciso momento.
Si les contara la cantidad de veces que alguien deja de responder porque le digo que no vivo solo, y menciono que esto es irónico porque los que descartan por esto, obviamente tampoco viven solos o no tienen transporte o no pueden costear una salida, por lo que, en lugar de proponer alternativas, simplemente pasan al siguiente hasta encontrar a alguien que sí cumpla con esos requisitos.
En realidad, este punto se resume más en rechazar a alguien por no cumplir con características con las que ni uno mismo cumple. Es un nivel de incoherencia que alcanza niveles de hipocresía muy altos. Hay una falta de autoconciencia y conocimiento propio porque si yo no vivo solo, no tiene sentido que descarte a alguien por ese motivo.
En conclusión, el sexo tiene mucho más potencial que solo la penetración. De igual forma, siempre debemos ser conscientes de nuestra salud, y de no pedir más de lo que estamos dispuestos a dar, especialmente cuando ni siquiera tenemos esas cosas que estamos exigiendo que otros tengan.
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Dereck Richman
Periodista apasionado por las letras, el cine y el teatro. Escribo sobre temas sociales, principalmente enfocados en la comunidad LGBTIQ+, políticos y culturales. Considero la escritura una herramienta para el cambio y con el poder de influenciar generaciones y es eso lo que busco transmitir a través de lo que escribo.










