Rita es la historia de una niña de 13 años que es enviada a un hogar seguro después de que escapa de su casa a raíz del abuso que sufre a manos de su padre. La cinematografía de la película es uno de sus aspectos más impactantes. La estética visual se hace notar desde los primeros encuadres.
El trayecto hacia el hogar seguro muestra imágenes que evocan a The Shining de Stanley Kubrick, enfocando el carro desde arriba y el Hogar Seguro, imponiéndose en el fondo de la toma como una especie de fortaleza donde no tenemos idea de la clase de cosas que suceden dentro de sus instalaciones.
No es sorpresa que la cinematografía fuera galardonada en el Fantasía Festival en Montreal, donde la película tuvo su estreno internacional el 25 de julio. Se puede ver cómo ha evolucionado la dirección de Jayro Bustamante, al punto que la composición de las tomas y los encuadres, tienen una intención clara. Una escena que resalta es cuando ocurre un interrogatorio y un aro de luz es usado para enmarcar el rostro de algunos de los personajes en pantalla.
Desde un inicio, Rita dice que los hechos van a ser contados de la forma que ella prefiere recordarlos, lo cual me pareció un método ingenioso de incorporar el elemento mágico sin que se sintiera forzado o para evitar la crudeza del incidente. Al hacerle saber a la audiencia que está viendo la historia desde los ojos de Rita, Bustamante logra transportarnos a una especie de realidad alterna donde ella se siente cómoda dejándonos entrar en su oscuridad.
En cierta medida, hay una influencia de otros cineastas latinoamericanos como Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón, cuyas películas El laberinto del fauno (2006) y A Little Princess (1995), respectivamente, también cuentan con niñas protagonistas que utilizan la fantasía para sobrellevar situaciones difíciles en sus vidas.

Una escena en particular donde Rita relata el abuso que ha sufrido no me transmitió la emoción que esperaría de un personaje que está hablando sobre estos temas tan fuertes. Esto puede no ser completamente responsabilidad de la actriz, puede estar relacionado con la dirección o con cómo está escrita la escena. Por otro lado, Ángela Quevedo, quien interpreta a Sulmy, e Isabel Aldana, que hace de La Terca, fueron las que más me impresionaron con sus actuaciones.
El elenco adulto es con el que tuve el mayor problema con la película. Entiendo la facilidad de usar a los mismos actores en múltiples proyectos. Cineastas legendarios como Ingmar Bergman eran famosos por repetir elencos una y otra vez, pero hubiese sido más beneficioso poner a alguien más que a Sabrina de la Hoz como La Monitora. No pude apreciar ningún matiz interesante en su actuación.
El papel es una especie de villana que en algunos puntos se puede ver que sí le genera un conflicto moral lo que está pasando. El personaje daba para más, pero Sabrina de la Hoz se queda corta, algo que también percibí sobre su actuación en La Llorona.
Margarita Kenéfic es quizás la villana más emblemática del elenco como La Bruja. El lenguaje corporal con el que interpreta el papel expresa muy bien porque una niña la vería de esa manera tan imponente y espeluznante.
Juan Pablo Olyslager, quien previamente protagonizó Temblores, es El Jefe. No tengo mucho que decir de su actuación. Hizo lo que tenía que hacer. El resto de actores adultos, en su mayoría, interpretan a policías o personas que buscan traficar a las niñas.
Quien se roba la película, a pesar de tener tiempo mínimo en pantalla, es María Telón, que ha aparecido en todas las películas de Bustamante desde Ixcanul. Telón no desperdicia ni un segundo y el vínculo que su personaje, Celia, tiene con Rita es uno de los aspectos más creíbles de la historia.
Una vez Rita llega al hogar, la cinta empieza a construir el mundo donde las niñas están segmentadas por clanes. Rita pertenece al clan de “Las Ángeles”, y los demás consisten en las hadas, las lobas, las princesas, las arcoíris, las conejas y las estrellas.
En el contexto de la historia, Las Ángeles son el clan principal, mientras que los otros grupos, con excepción de Las Estrellas, tienen un papel mínimo que no contribuye demasiado al desarrollo de la trama.
La publicidad en redes sociales quiso darle más relevancia a muchos de los clanes que no tienen en el producto final. Tomemos a Las Princesas como ejemplo. Los videos publicitarios las definen como “guerreras por excelencia que siempre están en primera línea cuando hay problemas y cuya misión es proteger a las demás”, pero esto no se ve reflejado en la película.
El elenco está conformado principalmente por actrices que están debutando en la pantalla grande y que convivieron en la escuela de actuación de La Casa de Producción en preparación para la filmación.
Rita es interpretada por Giuliana Santa Cruz, quien hace un trabajo loable interpretando el papel protagónico. Sin embargo, como es el caso con la mayoría de personas que están protagonizando por primera vez una película, hay escenas donde los diálogos se sienten ensayados o como que se estuviera leyendo el guion.

A pesar de la magia, Rita sí contiene referencias fuertes sobre abuso sexual y trata de personas. Unas más explícitas que otras, por lo tanto, no recomendaría esta película para niños, a menos que sus padres se sientan cómodos explicándoles lo que está pasando.
Por ejemplo, en una escena una de las niñas es atrapada dentro de una red y arrastrada por los policías fuera de la habitación, insinuando el abuso sexual, pero conforme la trama avanza, el guion empieza a describir estas acciones como lo que son: violaciones. También se puede ver sangre en algunas escenas, que si bien no es excesiva, sí está presente.
Finalmente, Rita es un llamado a la consciencia. Una forma en la que Guatemala brinda plataformas para que tragedias como la del Hogar Seguro sean conocidas a nivel internacional y no sean olvidadas.
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Una de las características más nocivas de los guatemaltecos es nuestra corta memoria histórica. Asimismo, la opresión sistémica permite que estos crímenes permanezcan impunes.
La película es una crítica al sistema que ha contribuido a que esto siga sucediendo, ya que muestra perfectamente cómo la fuerza policial, que se supone debe proteger al pueblo, puede resultar siendo uno de sus villanos más prominentes. Es imposible confiar en la policía en nuestro país y me alegra que haya una cinta que lo muestre.
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Dereck Richman
Periodista apasionado por las letras, el cine y el teatro. Escribo sobre temas sociales, principalmente enfocados en la comunidad LGBTIQ+, políticos y culturales. Considero la escritura una herramienta para el cambio y con el poder de influenciar generaciones y es eso lo que busco transmitir a través de lo que escribo.










