Salud, Incertidumbre, y Esperanza

Dar por sentado las cosas es sinónimo de libertad porque permite enfocar esfuerzo, tiempo, vida, activa y voluntariamente en otras cosas. A pesar del regalo que significa dar por sentado las cosas, irónicamente, es un arma de doble filo y se torna peligroso porque, al momento de perderse algo que se daba por sentado, es capaz de cambiar la manera en que se conoce la realidad y obliga a quienes estén involucrados a re-aprender la forma de vivir.

Fuente: Envato Elements

Dar por sentado las cosas es sinónimo de libertad porque permite enfocar esfuerzo, tiempo, vida, activa y voluntariamente en otras cosas. A pesar del regalo que significa dar por sentado las cosas, irónicamente, es un arma de doble filo y se torna peligroso  porque, al momento de perderse algo que se daba por sentado, es capaz de cambiar la manera en que se conoce la realidad y obliga a quienes estén involucrados a re-aprender la forma de vivir.

Entre muchas cosas, e independientemente de cada contexto, una de las cosas que muchas personas suelen dar por sentado es la salud. Ésta llega a sentirse como ese recurso que cuando se tiene parece infinito y se usa como moneda de cambio para vivir; es una de las cosas que permite recorrer nuevos caminos, es una de las cosas que permite explorar nuevas experiencias, es una de las cosas que permite creer que siempre habrá un mañana.

En ocasiones la salud “se acaba”, muchas veces como resultado del descuido y la irresponsabilidad personal, muchas veces por la desinformación que se tiene al respecto y muchas veces por simple, e injusta, probabilidad y genética. Según el Sistema de Información Gerencial de Salud del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS), en el año 2020 se reportaron aproximadamente, 334,000 personas con diagnósticos de enfermedades crónicas/no transmisibles, como hipertensión arterial o cáncer.

Fuente: https://sigsa.mspas.gob.gt/datos-de-salud/morbilidad/enfermedades-cronicas

“Y QUE LA SUERTE ESTÉ SIEMPRE DE SU LADO”

Comúnmente, se asocia el concepto de salud solo con la ausencia de enfermedad pero la salud va más allá de solo eso. La Organización Mundial de la Salud (OMS), desde 1946, busca entender la salud como “el estado de completo bienestar físico, mental, y social no solamente como la ausencia de enfermedad”, lo cual busca que se vea a la salud como un boleto hacia la capacidad del funcionamiento y la integración de la persona con su medio externo.


Por lo anterior, la salud es algo más complejo que “solo” no estar enfermo y por ello es algo que está determinado por variables fuera del control de los individuos. En 1974, Marc Lalonde, ex-Ministro de Salud en Canadá, principalmente, formó el modelo donde se plantea que la salud depende de la Biología Humana, el Estilo de Vida, el Medio Ambiente y el Acceso a los Servicios de Salud. Donde la Biología se refiere a la carga genética y los factores hereditarios; el Estilo de Vida comportamientos y hábitos; el Medio Ambiente la exposición a patógenos y el sitio geográfico de vivienda y la calidad de la misma, el acceso a servicios básicos, acceso a trabajo, acceso a educación, y la cultura; y el Acceso a servicios de Salud a la lejanía con estos, la mala utilización de recursos, listas de espera excesivas, y burocratización de la asistencia.

Fragmento de la película “Los Juegos del Hambre” (2012), donde Effie Trinket, cínicamente, le desea a los participantes de los juegos del hambre buena suerte aunque estos sean enviados deliberadamente a morir.

Actualmente, la salud es un derecho, según la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 y a pesar de ello, a muchos se les priva de este por la marcada desigualdad que existe entre comunidades; lo cual puede traducirse en que nacer en el “lugar equivocado” sugiere una desventaja para gozar de un derecho humano, por lo que a muchos solo queda esperar que la suerte esté de su lado y nacer en un lugar que garantice los derechos humanos.

GUATEMALA

El país donde solo de agosto a septiembre del 2022, a los dos hospitales nacionales más grandes del país se les retiró  Q15 millones 825 mil de su presupuesto.

El país donde los directores de los hospitales nacionales más grandes expresan que el dinero que tienen no es suficiente para terminar el año.

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El país donde los proyectos se inician pero, por alguna razón, el dinero desaparece. No hay dinero, no hay hospital, no hay culpables.

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LA INCERTIDUMBRE DE LA ENFERMEDAD

Existen muchas historias donde las personas, con muchísima resiliencia, se convierten en sobrevivientes. Donde el miedo a la muerte se convierte en mecanismo de supervivencia y se logra convertir la adversidad en la zona de confort, no por gusto sino porque es lo único que permiten las circunstancias.

Quienes no han enfermado ignoran la lucha que significa siquiera empezar a recibir tratamiento, especialmente porque cada contexto es diferente, pero ver los ojos de un hijo que no entiende porqué su familiar no puede levantarse de la silla de ruedas o escuchar  las palabras de una persona que ha tenido durante mucho tiempo dentro de sí permite vislumbrar brevemente la realidad de la situación. Es esto último lo que fractura la realidad como se conoce y son esos pequeños vistazos a la realidad de alguien más en que se deja de creer las mentiras consoladoras; donde solo la voluntad ya no es suficiente porque se está inmerso en un sistema de salud deficiente.

Realmente solo quienes han podido manejar o superar la enfermedad pueden mensurar realmente lo que significa; desde fuera es difícil imaginar todo lo que conlleva iniciar un tratamiento porque ningún nivel de preparación podrá eliminar la incertidumbre respecto a qué traerá consigo el mañana cuando la salud no está garantizada. 

Es de conocimiento popular la saturación que existe en los servicios de salud públicos; en 2018, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó que en Guatemala existen aproximadamente 3.5 médicos y 0,7 enfermeros por cada 10,000 personas. Por lo que, muchas veces, existen personas que buscan, por lo menos, asegurar personal médico para ellos mismos o para sus familiares pero esto viene con un costo bastante elevado, porque los servicios de salud privados rondan por las seis cifras.

Fragmento de la película “Los Juegos del Hambre” (2012), donde Effie Trinket, cínicamente, le desea a los participantes de los juegos del hambre buena suerte aunque estos sean enviados deliberadamente a morir.

¿QUÉ NOS QUEDA?

Es innegable que muchas veces, se tiene control sobre la propia salud por lo que es importante llevar un vida con hábitos saludables; una dieta balanceada, ejercicio regular y niveles manejables de estrés principalmente. El problema radica en que muchos no tienen las mismas oportunidades y muchos están expuestos a la cruel probabilidad de enfermar por lo que aceptar que la salud radica únicamente en la responsabilidad del individuo es quitarle la responsabilidad a las entidades que deberían garantizar el bienestar para las personas.

Pocos tienen una red segura que les resguarde y aceptar esto es como que no se tiene el control sobre la propia vida por lo que puede sentirse como una traición hacia los propios ideales; se niega una verdad que en el contexto guatemalteco es tan grande que no se puede esconder de ella.

En incontables ocasiones se ha visto cómo las personas recurren a la solidaridad porque no es descabellado creer que “uno vive en Guatemala bajo su cuenta y riesgo.” El futuro es incierto y lo único que se tiene asegurado es la incertidumbre pero, a pesar de ello, el sistema de salud pública se mantiene de pie por la voluntad de muchas personas brillantes y empáticas. 

Irónicamente y cayendo en el pozo sin fondo que es la incertidumbre, entre tanto, no sé cuándo o cómo, pero algún día la salud será accesible para la mayoría. Entre tanto y con mucho trabajo por delante, queda no perder la esperanza que algún día las cosas serán mejores.

Capturas de pantalla extraídas de la película “X-Men: Días del Futuro Pasado” (2014), donde un desahuciado Charles Xavier del pasado se encuentra con el Profesor Xavier del futuro quien, a pesar de las circunstancias sombrías en las que se encuentra, sigue convencido que las cosas, por muy malas que se encuentren, pueden ser mejores.

Las ideas plasmadas en este texto son responsabilidad de su autor y ajenas a Telégrafo.

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