Sinceramente aún no sé cómo he sobrevivido estos años. Agradezco a mi familia, que me ha apoyado y dado todo el cariño que han podido.
Hay días que aún recuerdo los horribles trabajos que he aceptado. El peor de todos sigue siendo cuando acepté trabajar de lunes a domingo por un sueldo de Q2,100.
Al principio no vi las red flags, y pensé: “No tengo experiencia en este sector, así que mejor sí tomaré el puesto.” Eso me llevó a sentir un gran estrés por casi un año. Pero me rompí.
No solo me pagan poquísimo, con el tiempo comencé a hacer mucho más de lo que me correspondía. Al no poseer experiencia, también recibí indicaciones de maneras toscas.
Salí de ese lugar y mi vida mejoró por unos meses.
Renuncié y encontré trabajo. Tuve un buen año allí. Pero después las cosas volvieron a cambiar: me dieron más responsabilidades. Acepté, pero la carga era pesada y los resultados que me pedían: imposibles.
De este último trabajo también me llevo un trago amargo. No solo acepté que se burlaran de mi pareja, sino constantes roces y chismes. Pasé meses horribles. Ya por fin salí de ahí.

Mi consejo para esto es: tener trabajo es importante, pero trata de buscar algo bueno, no solo para ganar experiencia. No tienes porqué soportar humillaciones.
En cuanto a relaciones personales, me he desgastado tratando de establecer vínculos con personas que he conocido a través de redes o incluso personas que sí he tratado durante años. Y con mi experiencia, seas hombre o mujer u otro género, te digo lo siguiente: todo tiene un límite, valora tus intentos por integrar los demás a tu vida.
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Creo firmemente que todas las personas somos capaces de aportar algo a la vida de los demás, así que evita pensar que no puedes dar algo: tu tiempo, tu apoyo emocional, tus ideas, son importantes. Alguien, en algún momento, valorará eso. Así que no pierdas el tiempo forzando amistades donde no te buscan.
– Anónimo










