En este preciso segundo, todos sin excepción, estamos padeciendo los efectos del calentamiento global. Tanto en Guatemala como en otros países, se han reportado temperaturas mucho más altas de lo acostumbrado. Hace apenas unos días, en Brasil se registró la temperatura más alta de la década; las playas brasileñas marcaron un nuevo récord al alcanzar los 62,3ºC, según reportes internacionales.
Expertos afirman que el cuerpo humano posee la capacidad de resistir una temperatura que oscila entre los 40 °C y 50 °C. Cuando se superan estas temperaturas, cualquier cuerpo puede sufrir un golpe de calor severo que trae consigo consecuencias potencialmente mortales.
En otras palabras, estamos experimentando cambios climáticos que definitivamente pueden repercutir de manera negativa en nuestra salud. El tema del calentamiento global no debe circunscribirse a una agenda política. En estos momentos, el tema del calentamiento global requiere nuestra completa atención y prioridad.
Quienes durante los últimos años se han convertido en portavoces de temas medioambientales sostienen que gran parte de la responsabilidad respecto a la contaminación causante de este fenómeno recae en las grandes corporaciones.
Aunque estoy de acuerdo con ello, considero que las acciones individuales y colectivas deben hermanarse en estos momentos para que, en conjunto, podamos mitigar los efectos del calentamiento global desde este preciso instante.

¿Qué podemos hacer al respecto?
Por tratarse de una situación cuyos efectos son inminentes, es claro que, aun tomando acciones efectivas, las repercusiones del calentamiento global no son del todo evitables. Sin embargo, aún podemos y debemos tomar conciencia al respecto y al mismo tiempo, hacer todo lo que esté en nuestras manos para concientizar en colectivo, lo cual también incluye exigir a las autoridades correspondientes que den prioridad al tema de forma inmediata y urgente.
Por otro lado, es importante recalcar que evitar la contaminación causante del calentamiento global no es una tarea del todo sencilla; debemos adoptar un estilo de vida que permita reducir la huella de carbono que emitimos a diario y esto representa en muchas ocasiones, realizar actividades con las que no estamos del todo familiarizados. No obstante, creo que merece la pena tomar también una responsabilidad individual respecto al cuidado de nuestro medio ambiente.
Algunas medidas a tomar en cuenta
Según la Organización de Naciones Unidas (ONU), existe una serie de prácticas individuales que permiten la reducción de la contaminación que generamos a diario. Aunque la mayoría de ellas son ampliamente conocidas, no está de más enfatizar en la relevancia de su práctica. Algunas de estas acciones son:
- Reduce el uso de energía eléctrica hasta donde sea posible. Desde apagar las luces cuando estas no se utilizan, hasta usar electrodomésticos de bajo consumo permite la reducción de la huella de carbono tanto de forma individual, como familiar.
- Si puedes, movilízate a pie, en bicicleta o en transporte público. Sabemos que existen zonas rojas en nuestro país y que esta medida no es factible en todas las circunstancias. No obstante, evita usar tu automóvil innecesariamente, ya que existen lugares a los que puedes llegar utilizando una bicicleta, transporte público o simplemente caminando cuando se trata de distancias cortas o en lugares que se consideran relativamente seguros, pero no olvides tomar las precauciones correspondientes. Según datos de la ONU, no utilizar un carro puede reducir la huella de carbono hasta en dos toneladas de CO2 equivalente al año.
- Disminuye tu nivel de consumo en términos generales. Los dispositivos electrónicos, las prendas de vestir y otros artículos que compras generan altas emisiones de carbono durante su fabricación. Por ello, es importante comprar menos objetos, utilizar artículos de segunda mano, reparar cuánto sea posible y reciclar.
- Aumenta tu ingesta de verduras. Consumir una mayor cantidad de verduras, frutas, cereales integrales, legumbres, frutos secos, semillas, así como reducir tu consumo de carne y lácteos, también contribuye con la disminución de la contaminación, ya que los productos de origen vegetal suelen generar menos emisiones de gases de efecto invernadero y requiere menos energía, tierra y agua.
- Evita desperdiciar alimentos. Al tirar comida a la basura, se desperdician recursos y la energía que se utilizó para cultivarla, producirla, envasarla y transportarla. Según estadísticas, disminuir los residuos de los alimentos puede reducir tu huella de carbono hasta en 300 kilogramos de CO2 equivalente al año.
- La limpieza de tu entorno es fundamental. Utiliza únicamente aquello que necesites y si debes tirar algo a la basura, hazlo apropiadamente y no olvides transmitir este mensaje a otras personas. También puedes participar en limpiezas locales de parques, ríos, playas y otros lugares.
- Utiliza tu dinero correctamente. Aunque la decisión de compra siempre es personal, esta repercute positiva o negativamente en nuestro entorno. Si deseas reducir el impacto ambiental, asegúrate de elegir en medida de lo posible todos aquellos productos de empresas comprometidas con el uso responsable de los recursos ambientales.
- Expresa tu opinión al respecto. No dejes de alzar la voz, pues eso marca la diferencia. Transmite el mensaje a las personas cercanas a ti, pero también apela a líderes locales y mundiales para que actúen ahora mismo, pues tomar acciones respecto al calentamiento global es tarea de cada uno de nosotros.
¡No esperes, actúa ahora!
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María Alejandra Guzmán
Periodista, redactora y gestora de actividades culturales en Guatemala con amplia experiencia en creación de contenido digital.






