Tendencia Pet Friendly ¿humanización o despersonalización?

En la era de las tendencias y la creciente tolerancia hacia todo, el concepto “pet friendly” ha ganado popularidad. Cada vez más establecimientos y lugares públicos permiten la presencia de mascotas. Sin embargo, surge la interrogante sobre si estas políticas realmente satisfacen las necesidades de los animales. A través de datos y reflexiones, exploraremos hasta qué punto estas tendencias benefician verdaderamente a nuestras mascotas, cuestionando la creciente tendencia de humanizar a los animales y abogando por un equilibrio entre el amor y el respeto hacia ellos.

Estamos en la era de las tendencias y la tolerancia a todo. Y el tema “pet friendly” no se queda atrás. En los últimos años, hemos visto cómo cada vez más y más comercios suman políticas de admisión a mascotas, al menos para perros y gatos en áreas públicas como restaurantes, centros comerciales, cafeterías, parques de diversión, entre otros.Esto con el fin de promover una convivencia con todos los miembros de la familia. 

Y seamos honestos, ¿quién no quisiera que nuestra mascota, a la que tanto amamos, pudiera conocer las maravillas del mundo?

Quienes hemos tenido o tenemos mascotas en casa, sabemos lo qué es sentir amor desinteresado y puro que solo los animales saben dar. Además de conocer las travesuras, las gracias y ternura que albergan esas cuatro patitas con olor a Cheetos.

Créditos:StockSnap en Pixabay

Si bien es cierto que las políticas pet friendly complacen a los dueños que desean pasear con sus animales, ¿en realidad satisface las necesidades de las mascotas?

Veamos algunos datos interesantes:

  • Según la American Pet Products Association (APPA), el gasto en productos y servicios para mascotas en los Estados Unidos alcanzó los $109.6 mil millones en 2020, mostrando un aumento constante en los últimos años.

Esta es una suma importante de dinero, si consideramos que el gasto puede ir desde lo básico como la comida y el veterinario, hasta sesiones de fotos, hoteles para perros, escuelas de amaestramiento y más. Pero, ¿en realidad necesito adiestrar a mi perro para que me dé la patita o ruede por el piso?

  • Según la Sociedad Americana para la Prevención de la Crueldad hacia los Animales (ASPCA), el 23% de las empresas estadounidenses son consideradas pet-friendly, permitiendo a los empleados llevar a sus mascotas al trabajo. Seguramente si llevas a tu mascota al trabajo, serás la sensación del día, pues todos querrán acariciarlo, mimarlo y tú te sentirás a gusto. 

¿Pero mientras tú trabajas, qué hará tu mascota? Tú no podrás jugar con ella durante el día ni ponerle atención, seguramente tendrá que quedarse a tu lado o en algún salón especial mientras está en un espacio desconocido y rodeado de otras mascotas que no conoce. Lo que evidentemente puede ser un peligro y en realidad, no va a disfrutar tanto como crees.

  • Un estudio de Banfield Pet Hospital reveló que el 93% de los empleados consideran que las políticas pet-friendly en el lugar de trabajo tienen un impacto positivo en el bienestar y la satisfacción laboral.

Este dato nos dice que llevar a nuestras mascotas al trabajo brinda bienestar y satisfacción laboral y aunque tú te sentirás muy bien, ¿qué pasa con los animales? ¿Se sentirán bien y cómodos? Es muy probable que no, pues se está pensando en el beneficio humano y no en el animal.

Créditos: Sammy-Sander en Pixabay

Nos estamos enfrentando a un fenómeno de humanización hacia lo que es imposible humanizar, cada vez se puede notar cómo las mascotas toman el lugar de hijos y si bien es cierto que como dueños debemos procurar bienestar y una vida plena y feliz, también debemos ser conscientes que no son humanos. Sus necesidades y comportamientos son propios de su especie y al querer tratarlos como personas, los privamos de sus necesidades naturales.

Esta tendencia hacia la humanización de las mascotas plantea interrogantes sobre nuestros propios valores y prioridades como sociedad. 

¿Hasta qué punto es saludable consentir a nuestros fieles compañeros? Tal como hemos planteado, el amor y el cuidado hacia ellos son fundamentales, pero ¿debemos confundir el trato que les damos con el de un ser humano?

En lugar de proyectar nuestras expectativas humanas sobre ellos, podríamos buscar, comprender y respetar sus necesidades específicas. Esto implica proporcionarles un entorno enriquecedor y adecuado para su bienestar, sin perder de vista su naturaleza única.

Quizás lo más importante sea encontrar un equilibrio entre el amor y el respeto hacia nuestras mascotas, reconociendo tanto su similitud como su diferencia con nosotros. Al hacerlo, podemos cultivar relaciones más auténticas y satisfactorias, tanto para ellos como para nosotros mismos.

Créditos: Ian Kevan en Pixabay
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