El 7 de diciembre de 2023 ocurrió la denominada “manifestación por la democracia”, misma que fue convocada por distintas organizaciones de los pueblos indígenas y el binomio presidencial, Bernardo Arévalo y Karin Herrera.
En ese momento, se cumplían 67 días desde que comenzaron las manifestaciones en contra de las acciones del Ministerio Público (MP) que pusieron en duda los resultados de las Elecciones Generales de junio y agosto de 2023.
No obstante, diferentes sectores se fueron uniendo a la convocatoria, entre ellos: Edmond Mulet y Roberto Arzú García-Granados. Las reacciones no tardaron cuando fueron publicadas en redes sociales las primeras fotografías de tales personajes junto a Arévalo.
Reclamos, quejas y molestias surgieron en comentarios en las redes sociales, aunque aquellos que estaban presentes mostraron su descontento con miradas, abucheos y gritos.


El entonces presidente de la junta directiva de los 48 cantones de Totonicapán, Luis Pacheco, dijo:
“Debemos unirnos, estamos en una lucha y necesitamos estar más fuerte que nunca y por eso pedimos a aquellas personas que estaban abucheando, ¡respeto por favor, es momento de sacar al pacto de corruptos!”.
Pacheco le dedicó unas palabras y le dio la bienvenida al excandidato Mulet por su presencia.
“Eso demuestra que usted también es guatemalteco; así quisiéramos que los alcaldes y diputados se sumen, porque al final de cuentas también estamos defendiendo que ellos también asuman el cargo”,
agregó.
En todo caso, Pacheco se refirió a la participación activa de aquel día de Mulet, quien decidió salir de la comodidad de los comunicados y los videos grabados con producción.


Por su parte, el presidente Arévalo afirmó:
“Guatemala es un país plural, lo cual es fuente de su riqueza y a partir de la cual vamos a construir la unidad, que a pesar de nuestras diferencias nos hace tener claro que si no caminamos juntos nos van a robar la democracia, nos van a quitar la oportunidad, van a matar la esperanza y nos van a hundir en un ciclo de cientos de años de estafar al pueblo y robarnos el futuro. ¡ya no más!”.
Cuando Bernardo Arévalo dijo que Guatemala es un país plural, se refería a la riqueza existente en su población.
En la sociedad guatemalteca hay cuatro grandes grupos étnicos: indígenas, mayas, xincas, garífunas y los denominados ladinos. Además, conviven en el territorio más de 20 grupos lingüísticos. También, diferentes denominaciones religiosas que en su mayoría coinciden en un origen judeocristiano.
Guatemala es un país con una población joven y de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), viven más mujeres que hombres. Somos un país con muchas diferencias, pero que los habitantes del territorio tenemos un objetivo en común: una mejor Guatemala.

Ahora bien, el gobierno de Arévalo y Herrera tiene desafíos heredados y nuevos que podrían comenzar a resolver, pero es imposible.
Un reto que ha costado asumir y también muy criticado, es trabajar con rivales ideológicos.
El gobierno de Semilla no debe volverse amigo de todos o “quedar bien”. Se requiere madurez intelectual y política para acercarse a los sectores que no son afines, pero que buscan el bienestar mayor.
Esa madurez la necesitan los votantes, los afiliados al Movimiento Semilla y toda la población. Los primeros evaluadores del gobierno de Arévalo serán los mismos que dicen que “por nosotros llegaron donde están”. La ciudadanía exige resultados y están en todo su derecho de hacerlo, pero antes de pedirlos, es aconsejable que se enteren de cómo funciona el Estado y no se dejen llevar de un alarmista en TikTok o YouTube.
Dar la mano para saludar o tener una fotografía con un presunto oponente político no es venderse o ser aliados. A veces se trata de protocolo, educación y diplomacia.

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Cuando el binomio de Semilla ganó la segunda vuelta en el 2023, una población cansada de lo mismo esperaba una revolución armada y un cambio total. Una actitud muy idealizada y poco apegada a la realidad.
Si quieren ver sangre en las calles y romper el orden constitucional, está bien. No obstante, ¿sabrán las consecuencias que eso involucra? Más que una revolución, se describe una dictadura democrática.
El Estado de Guatemala necesita un gobierno que sepa lidiar con los desacuerdos y luche contra la corrupción en el sistema de justicia, así como apoye la mejora a la educación, salud, seguridad e infraestructura.
Mientras tanto, la población pseudointelectual que habita en redes sociales tiene un poco de tiempo libre. Parece carecer de madurez y se expresa con odio visceral para imponer su opinión. Eso va dedicado para diputados, asesores, funcionarios, periodistas, docentes y estudiantes.

La mayoría de la población digital expulsa y publica sus ideas sin ningún tipo de filtro o responsabilidad.
El raciocinio escasea cuando hay una extrema estimulación por la polarización de pensamientos, el radicalismo y la sobreinformación no curada. El famoso algoritmo de dichas plataformas motiva los contenidos que más tiempo consumimos, no exactamente aquellos que aceptamos.
Del mismo modo que la historia de Lorena, Bernardo y su gobierno tendrán que participar en acciones donde no todos son amigos, sino compañeros de un proyecto.
El proyecto no es una tarea escolar, sino una ruta por donde marcha Guatemala durante cuatro años.
La campaña electoral ha terminado y se requiere estrategia para cumplir las propuestas planteadas al electorado. También quiere decir que no es momento para señalar y acusar a otros actores políticos, lo cual es una táctica común en la contienda política. (Que no es contradictorio cuando se requiere denunciar).
Edmond Mulet y Roberto Arzú no son precisamente personajes pulcros e intachables; al contrario, la población los percibe como sujetos de la esfera política que pueden recibir alabanzas y críticas por aquello que han hecho y dicho, o también, por aquello que han callado y dejado de hacer.
Su presencia en la manifestación antes mencionada tiene un significado más profundo, ya que como aspirantes a la Presidencia, necesitan ser relevantes y mantenerse en el imaginario colectivo de los habitantes. De caso contrario, tendrán que esperar a que el periodo gubernativo termine para recobrar importancia en la opinión popular.
En otras palabras, el gobierno de “La Nueva Primavera” los necesita con aquello que quieran proponer y, al mismo tiempo, ellos, como otros grupos, requieren acercarse al movimiento social y el gobierno para permanecer en la conversación.
El discurso anticorrupción que ha mantenido Movimiento Semilla ha sido útil para los diputados de dicha organización política. De ese modo, han logrado denunciar y fiscalizar casos de corrupción e impunidad.
Además, apegarse a dicha narrativa les benefició en los resultados electorales del 2023, pero permanecer con esa estrategia podría desgastarlos para los próximos comicios.

Finalmente, el partido político aumentó su bancada legislativa y logró posicionar como ganadores a sus candidatos al Ejecutivo.
Bernardo y Karin encabezan la administración pública y eso requiere un acercamiento con todos los sectores: empresarios tradicionales, medios de comunicación, pueblos indígenas, migrantes, organizaciones no gubernamentales, iglesias, gobiernos municipales, organizaciones de mujeres, comunidad diversa o LGBTIQ+, personas con discapacidad.
Esto no significa publicar fotografías y tener conversaciones amistosas sin llegar a ninguna acción y solución.
El discurso debe cambiar, proponer unidad y mejorar la confianza en las instituciones. El proceso es lento, algo que no se podría apresurar pensando que la erosión de las instituciones sucedió por décadas.

La “Nueva Primavera” no depende únicamente de lo que haga y diga Bernardo y Karin, ya que esa es una actitud pasiva y permisiva. Un error que el guatemalteco no se debe permitir una vez más.
A los gobernantes, ministros, autoridades locales y comunitarias se les exigen acciones y resultados, más que discursos y fotografías de conversaciones.
En el segundo año de gestión, la diferencia se debe notar si el proyecto político de Semilla quiere sobrevivir o le sucederá lo mismo que al Partido Patriota, GANA, FRG, Democracia Cristiana y el PAN.
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Gabriel Morales
Periodista egresado de la USAC. A veces fotógrafo, otras redactor y algunas autor de críticas fílmicas o sociopolíticas. Creyente de la libertad, la educación y la democracia. Siempre estudiante. Miembro de la Junta Directiva de Telégrafo.








