Tres poemas que escribí cuando te pensaba en mi pueblo

Estuve de visita en mi pueblo. Fui con certeza de que al regresar, me veré (de nuevo) con la mujer que tiene toda mi atención. Pasó de visita un par de veces por mis pensamientos y me inspiró para escribir estos poemas.

El sol me dio los besos que quiero que me des.

Los días que estuve en mi pueblo, el sol besó mi cara. 

Me dio los besos que quiero recibir de tus labios, 

pero no dejaban marca, en cambio quemaban. 

Nada se parece al calor que se enciende dentro cuando te miro, 

tu ropa negra, alumbra donde te encontrés, aunque apaguen la luz. 

Siempre llevás el ritmo, siempre tenés mi atención.

 Quiero saber quien sos. 

¿Por qué me atrapan tus encantos? ¿Por qué encuentro libertad en ellos?

 Me miro en tus ojos, me pierdo en tus labios. 

Me gusta ver tus ojos, quiero perderme en tus labios, quiero llevar sus marcas, 

quiero cambiar el calor de los besos del sol por el calor de tu aliento,

 y que con un beso, me dejés marcado con tu labial.

Admiro mucho la creatividad que tiene para sus maquillajes, especialmente sus delineados que remarcan lo lindo de sus ojos y la forma en que pinta sus labios, en alguna ocasión le comenté lo mucho que quiero que me deje la marca de su labial en mis mejillas. No las borraría.

Enredarme en sus colochos..

Si un día el mundo se detiene

es para admirar lo bonita que se mira

cuando se acomoda su cabello,

se lo cambia de mil maneras,

como un río que fluye y no se detiene

y seguramente el mundo también le diría

que no se preocupe, como sea le queda bonito.

Siempre bonita, siempre ella.

 

Me sentiré dichoso si el mundo se detiene,

quiero estar ahí, enredado en sus colochos

por hacerle piojito,

que el tiempo admire lo que yo ya se,

que en cada cambio a su cabello, ella sigue siendo un milagro.

 

Quiero besarle la frente,

sentir su aliento en mi mejilla,

que su cariño sea reflejo del mío,

como eco que no se apaga, como susurro que siempre vuelve.

que me cuente sus historias, sus miedos y alegrías,

Quiero encontrar sus ojos en la noche, como estrellas que me guían, 

hasta el calor de su mirada, donde siempre quiero estar.

Tiene uno de los cabellos más bonitos que vi en la vida, cada que nos miramos me gusta ver como se acomoda el cabello constantemente, me pregunta si se mira bien, siempre la veo bonita. Su cabello ya es bonito, ella ya es bonita, quiero darle un beso en la frente, sobre el detalle que siempre dibuja entre sus cejas perfectamente hechas. Quiero hacerle piojito y que mis dedos se enreden en su cabello.

K.

Hecho de amor camino por la vida,

moviéndome por la curiosidad de descubrir,

dejándome a mi mismo donde abran la puerta,

cuando te miro, yo quiero conocerte

me detengo a admirar lo lindo que existís

y me llena de temor tocar a tu puerta

¿con qué derecho? pero me gana la curiosidad,

me lleno de valor y te saludo, te propongo,

aunque tenga que pasar media hora primero,

contámelo todo que yo te escucho,

preguntámelo todo que yo te cuento,

¿descubriré quien sos, más allá de tu nombre?

eso espero, eso quiero, pero, ¿puedo?

no te había dicho que me visitás en mi memoria,

cuando no te miro, cuando no me escribís,

estás aquí, entonces creo, 

las palabras no me alcanzan, el lenguaje es finito

quiero arrancarme la piel para dejar salir esto que siento

para que podás ver lo intenso que se siente apreciar lo lindo que existís,

quiero abandonar el temor de tocar a tu puerta,

para preguntarte si me puedo quedar, mientras más tiempo mejor

¿con qué derecho? no tengo respuesta, pero estoy encontrando el valor

que el mar de la vida nos arrastre a la playa que tenga que ser

tomaré tu mano si me dejás y como dos nutrias descubriremos

a dónde nos lleva la corriente.

Hecho de amor camino por la vida, tal vez, para encontrarte hoy y siempre.

Creo que una de las cosas más puras  que existen es la curiosidad que te mueve cuando encontrás a alguien que querés conocer realmente, que te gusta tanto como para perder los temores (aunque cueste) y arriesgarte a ser vulnerable para ver que puede pasar, porque esa persona te atrae como si fuera un imán y te hace sentir un interés sincero.

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