Triunfar en el siglo 21: Transformar la educación para transformar la región

Creo firmemente que América Latina es una mina de talento y una tierra fértil, tanto literal como figurativamente. Incontables emprendedores surgen de esta región con el sueño de resolver problemas actuales e impactar positivamente la vida de millones de personas. Uno de los emprendimientos relacionados con la educación que admiro mucho es Tangrama, una Academia de Programación nacida en Centroamérica que puede contribuir a acelerar la transformación de la región.

Como mujer latinoamericana, reconozco nuestro potencial, quiénes somos y quiénes solíamos ser. Reconozco lo que tenemos y todo lo que podríamos llegar a tener. Me siento orgullosa y dichosa de poder decir que vengo de estas tierras. Sin embargo, por más que disfrute pensando en las cosas espectaculares que tenemos, la realidad me baja de la nube. Sé que, a pesar de la abundante riqueza que poseemos, también enfrentamos abundantes problemas que nos impiden evolucionar. Muchos de nuestros problemas tienen una causa madre común: la falta de educación de calidad.

La educación es esencial. Está relacionada con todo, desde el poder de hablar, leer y escribir, hasta el poder de analizar, cuestionar y crear.

Si un país busca desarrollarse, la educación tiende a ser el primer punto en la agenda. Más allá de ser una inversión en el capital humano (y un derecho), la educación es un catalizador para el desarrollo, interconectada con todos los temas importantes para una sociedad. Sin educación, una sociedad se condena a los antónimos indeseables. Sin educación, las posibilidades de tener una democracia real se minimizan y la corrupción cobra fuerza. Sin educación, aumenta la violencia y se limita la población económicamente activa. Sin educación, hay más niñas embarazadas, más jóvenes emigrando y más desastres.

Con educación, hay más ciudadanos ilustres y analíticos capaces de sacar el país adelante. Con educación, hay más prosperidad y más desarrollo integral.

Hay mucho talento en esta parte del mundo que los suelos retumban con la cantidad de creatividad e innovación que hay. Por lo que hoy me pregunto: ¿Cómo puede la educación ser un catalizador para la región latinoamericana?

Al responder a esta pregunta, creo importante replantear el currículum base. Es necesario que los planes de estudio estén formando a las nuevas generaciones con las habilidades que necesitan tener hoy en día. El mundo ha cambiado muchísimo en tan solo 24 años y seguirá cambiando. Las nuevas generaciones crecen en un mundo híbrido, acostumbradas a tener avatares digitales y acceso a toneladas de información. ¿Cómo estamos preparando a las nuevas generaciones para el mundo aún más digital que está por venir?

Tangrama es una academia de programación que trabaja para responder a la pregunta que planteo. Las nuevas generaciones, desde una temprana edad, se convierten en usuarios, pero ¿Quién les enseña a usar la tecnología?

Las creadoras de Tangrama vieron el incremento de cursos de programación para niños en Estados Unidos y decidieron crear un emprendimiento para brindarle estas oportunidades a los niños latinoamericanos. Actualmente, programar aún es algo opcional; muchos padres no ven la necesidad de que sus hijos aprendan. 

Sin embargo, la programación es similar al inglés: un idioma que será indispensable en el futuro. Hoy, no hablar inglés es una gran limitante y muy probablemente, será similar a no saber programar en los próximos años.

La programación y la capacitación en tecnología son sumamente valiosas, especialmente en una temprana edad. Cualquier país, centro educativo o familia que quiera destacarse, encuentra en esto una gran oportunidad.

El futuro no es un lugar distante que requiere mucha paciencia. El futuro requiere de acciones intencionales en el presente para ser causa y no efecto. Prestar atención a la educación e invertir en programas innovadores es una forma en la que la región puede acelerar su transformación para salir del subdesarrollo y romper paradigmas. Simultáneamente, hay que trabajar para dotar a los niños latinoamericanos de las habilidades necesarias para triunfar en el siglo XXI.

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