Un origen mártir y el nacimiento del Cristianismo

Después de la muerte de Cristo, sus enseñanzas y mensajes tuvieron que ser guiados por medio de caminos tortuosos y persecuciones diarias. Los primeros cristianos vivieron en una época donde hablar del amor y la paz era un delito. Confrontando las reglas del imperio, supieron que la continuación de una nueva religión era vital para sobrellevar el dolor en un mundo politeísta y complejo. Se les llamó cristianos primitivos y gracias a ellos, existe la Iglesia católica que conoces actualmente. Con sus procesos e instituciones, con sus aciertos y errores.

Al hablar del cristianismo primitivo, se hace una referencia a las primeras personas que, desafiando la autoridad romana y politeísta, descubrieron en el mensaje de Jesús la señal y la conversión de sus vidas. Roma, gobernada por Tiberio, fue la responsable de la muerte de Jesús. Con ello, sus seguidores se escondieron e incluso renegaron de haberle conocido (tal es el caso de San Pedro), cuando este fue llevado frente a las autoridades institucionales y religiosas de aquel entonces.

Tras esta trágica muerte y su resurrección, los apóstoles supieron que el mensaje de Jesús era otro, desafiaba lo establecido por la Ley de Moisés; además, ya no presentaba a un Dios rico en cólera, sino abundante en amor. 

Este mensaje debía llegar lo más lejos posible. Al inicio, estas personas que fundaron pequeñas comunidades en torno a la enseñanza de los apóstoles de Cristo fueron consideradas como sectas. La palabra cristiano, proviene del que cree en el mensaje de Cristo, seguidor de este. 

Según el libro de los Hechos de los Apóstoles, Jesús, regresó a los cielos, dejando en claro que el mensaje debía ser difundido en toda la tierra, convirtiendo y dejando esa huella de fe necesaria en hombres y mujeres que estuvieran considerando ese mensaje de amor y paz que dejó. Y es aquí, donde comienza la travesía de estos primeros cristianos, aquellos que con el tiempo fueron perseguidos, sufrieron exilio y muchas veces fueron martirizados en un circo romano, dando ejemplo de lo que ocurre cuando se desafía a un imperio y sus creencias institucionalizadas.

Para el año 50 d.c., ocurrió un evento importante: personajes como San Pedro, San Pablo, Santiago (el llamado “hermano de Jesús”), Bernabé y Juan el Apóstol (quien no se ha establecido si es el mismo que San Juan el evangelista), iniciaron lo que se conoció como el Concilio de Jerusalén. Este concilio es un inicio simbólico de lo que significa el cambio de secta a religión. Muchas personas que antes eran judíos, fariseos o de alguna otra raza o creencia, fueron sumando sus vidas a las filas de lo que se conocía como “la fe en Cristo”.

Para explicar mejor, un concilio es una reunión de líderes que buscan crear, establecer y depurar cuestiones procedimentales y espirituales acerca de la creencia y dogma propios de una religión. La iglesia primitiva supo que este concilio en Jerusalén era vital para depurar las viejas normas del judaísmo y concretar una serie de propuestas con el objetivo de que el cristianismo tuviera su propia línea de unión y orden. No solo buscando revolucionar la creencia antigua de un Dios colérico, sino, que el mensaje de amor y misericordia fuera repartido por los territorios del imperio (sabiendo que más adelante llegó al mundo entero). 

En el capítulo 15 de los Hechos de los Apóstoles se habla de este concilio, donde Bernabé y San Pablo tuvieron una disputa fuerte con relación a las viejas costumbres judaicas y si estas debían ser parte de las reglas tradicionales de la nueva religión. San Pedro, junto con otros sabios, establecieron que lo más prudente era dejar que nuevas reglas menos impositivas y tan radicales fueran parte de la creencia y tradición. 

El fin de que las reglas del antiguo testamento fueran depuradas, se debe a que la búsqueda de ingreso para los paganos convertidos y los judíos conversos no dependiera de la tradición conservadora (como la circuición obligatoria, los sacrificios o alguna otra costumbre que tomara el sufrimiento como ley). 

Las regiones de Antioquía en Siria, Damasco, Roma y parte de Asia Menor fueron el centro de los enviados a predicar las decisiones tomadas en Jerusalén; con esto se inicia una historia que se combinó con un camino tortuoso y de muerte. Los cristianos debían esconderse de las legiones y guardias del emperador. 

Eran cazados y expuestos en los circos, el martirio se convirtió en algo importante en la defensa de la fe en Cristo. Las catacumbas, cementerios y cuevas fueron el epicentro del registro arqueológico en donde se constata que los primeros cristianos celebraban sus misas y pascuas en torno a las enseñanzas de Jesús. 

Sin este camino, hoy no se entendiera el orden y jerarquía que están vigentes en la iglesia Católica. Pero surge otra pregunta en torno al orden y la institucionalización de la iglesia: ¿por qué se necesitaba una cabeza que dirigiera? Simplemente porque la misma necesitaba una guía y un procedimiento rígido para sus ritos y tradiciones que contemplaran el manejo adecuado del mensaje y de la buena noticia en Cristo. En el llamado periodo apostólico, que abarcó desde el año 50 d.c a inicios del siglo II, San Pedro quien fue seleccionado por Jesús como su sucesor y guardián, tomó la figura de líder, de un “Papa”. 

Esta palabra Papa, viene de Aba, que se traduce al español como “Padre”. San Pedro tomó esa batuta y se convirtió en el número 1 de los 266 que se han registrado a lo largo de la historia. Su trabajo influyó en parte de Roma y otros territorios del imperio, donde la evangelización fue un éxito.

La muerte y la persecución estuvieron con él siempre. Cuenta la tradición de que este santo fue condenado a muerte, se le crucificó de cabeza, ya que decía “que no era digno de morir como su maestro”.

En el libro apócrifo de los Hechos de San Pedro, se cuenta que Nerón responsabilizó a los cristianos de la quema de la ciudad romana, cuestión falsa que les costó la vida y el exilio a muchas personas. San Pedro, junto con Bernabé salieron lo antes posible de Roma por un camino aislado.

En esa travesía tuvo una visión de Jesús cargando la cruz, pero este iba de regreso a la ciudad. Al preguntarle el Santo al Señor el motivo, este le respondió: “voy a Roma a ser crucificado de nuevo”. Estaba claro, debía regresar y cumplir con la misión, y allí obtuvo el martirio antes relatado. 

Con la muerte de San Pedro, se necesitaba otro líder y justamente hubo 12, tal y como lo eran los apóstoles, que podían tomar el solio e instaurar nuevas reglas, procesos y tradiciones dentro de la Iglesia de Cristo. El primero de ellos fue San Lino, el cual nombró a los primeros 15 obispos de la Iglesia. Le sucedió San Anacleto, su misión fue establecer los hábitos eclesiásticos y el proceso de consagración de los obispos. Continuando, San Clemente I concedió el uso de la palabra “Amén” dentro de los ritos cristianos y comienza con el sacramento de la confirmación, San Evaristo toma en sus manos la creación de las parroquias y con ello se origina el Colegio Cardenalicio, San Alejandro I establece el uso del agua bendita y la elaboración de las hostias con pan ácimo. 

Los primeros 6, daban el origen a tradiciones arraigadas hasta la actualidad, los restantes fomentan el conjunto de normas sacerdotales y de los ritos eclesiásticos, tal es el caso de San Sixto I, quien impone la regla sacerdotal con el cáliz (solamente el Padre puede tocarle y consagrar). La existencia del canto Gloria in excelsis Deo se le atribuye a San Telésforo, con ello también cabe mencionar el permiso para que en la noche de Navidad se pudieran celebrar tres misas junto con nuevas oraciones, sin dejar atrás que en la Pascua se practicara el ayuno.

Continuando, el Papa San Higinio da la forma a lo que se conoce como la jerarquía eclesiástica, busca que las iglesias siempre sean consagradas y en el sacramento del bautismo la presencia de padrino y madrina es esencial para la guía en la vida cristiana. Con relación a la celebración pascual, esta fue decretada por San Pío I, que justamente debía ser celebrada después del plenilunio de marzo. 

El Papa San Aniceto coloca una serie de reglas más procedimentales y de presentación para el clérigo (la prohibición de usar el cabello largo), además de confirmar definitivamente la celebración de la Pascua el domingo. 

En un penúltimo lugar, el Papa San Sotero reglamenta el matrimonio como un sacramento, el cual solamente es válido si ha sido bendecido dentro de la iglesia y por un sacerdote. Se finaliza con San Eleuterio, su aporte fue suprimir las costumbres hebraicas, las cuales tenían relación con el antiguo judaísmo, esto principalmente con el tema de la pureza y la impureza de las viandas; esto quiere decir, una sencillez a la vida y su desarrollo habitual.

Se podría seguir nutriendo esta lista, pero el objetivo es dar a conocer cómo a estos 12 principales que sucedieron a San Pedro, se les atribuyen los principales ritos y tradiciones que la Iglesia Católica mantiene hasta hoy. 

Su orden e institucionalismo son parte de esos aportes, sin dejar de lado el crecimiento de la fe por medio del mensaje amoroso de Cristo; existe un factor común con la mayoría: fueron mártires. Así como se lee, varios murieron asesinados por orden del Imperio romano  como consecuencia de promulgar la buena noticia en Jesús y fundar la religión cristiana moderna.

Hasta el día de hoy, su trabajo junto con el de los primeros cristianos se recuerda y rememora como una acción de tradición y fe. La iglesia primitiva demostró que, a pesar de los años, las persecuciones y la actividad contraria a las creencias, valió la pena para que todo se mantenga en pie. 

Es importante saber de dónde se viene, pero tomando en consideración la historia y los conocimientos de cada época. El cristianismo pasó de ser una secta a una religión que con su aciertos y errores, ocupa un lugar mayoritario en el mundo y trabaja en busca de la justicia, la verdad, la paz y el amor; intentando imitar a Cristo lo más humanamente posible.

Referencias

Academia Play y Rubio, J. (2022, 27 de noviembre). Los primeros cristianos. De cómo una secta del judaísmo se convirtió en una religión universal [Video]. YouTube. 

AciPrensa. (s/f). Todos los Papas de la Iglesia Católica. 

Sociedad Bíblica Católica Internacional (SOBICAIN). (2005). La Biblia Latinoamericana. Editorial Verbo Divino. 

Zavala, J.M. (2021). Papas. Tras los muros del Vaticano: del papel de Pío XII en la Segunda Guerra Mundial a Francisco, el Papa mediador. Penguin Random House Grupo Editorial. 

1 comentario
  1. Excelente exposición! De ahí la seguridad en confirmar que el Catolicismo es la iglesia de Cristo. Cristo dijo ir por todas partes a enseñar o buena nueva….al universo entero y universal significa católico…

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