La penumbra se cierne sobre sus cabezas, los hombres temen ante mi presencia. Todos saben que soy el destructor de sus almas.
Cuán miserable es su existencia, que buscan un redentor dentro de los suyos.
Mis designios tocan algunos pocos, envenenando su mente causando podredumbre, despertando los más bajos instintos, y justifican sus actos con la idea de un orden natural. (Fetiches) actos tan grotescos que los propios demonios anhelan y esperan impacientemente el degustar su sangre.
Cuán abominable es el hombre, y cuán lúcido en su sentido de aniquilación. Que buscan razones “justas” para arrojar niños desde las murallas, incendiar pueblos enteros asesinando hombres y mujeres. Toda esa sangre derramada alimenta la tierra nutriendo a los muertos con personas inocentes.
Sacrificados las a dioses paganos cuyo dominio se ha acrecentado a través de las eras.
El creer que hemos dejado de existir es una vaga idea en sus memorias.
Dentro de los sueños existimos desgarrando tu alma siendo el ser que te flagela con tus propios actos, tus vivencias y tus desgracias…
Cuan vigorizante es, observarte aprisionado, encadenado a tus temores.
Que tu propia existencia se suma a tu desgracia y que tu simple vida sea contada como un hecho sin importancia.
No era mentira lo que aquel profeta exclamaba. Los antiguos susurran en tu conciencia lo que ellos desean y no es difícil orillarle a la locura, llevando a miles hacia al suicidio.
Ahora pues detente frente al abismo y observa el vacío
verás lo simple que es romper tu alma.
Pretenden ser felices y su tristeza les consume obligándolos a morir en vida.
Permitiendo que sus muertes fortalezcan nuestra existencia.
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Oscar Guzmán
Estudiante de Ciencia Política y voluntario en diferentes organizaciones. Me considero un individuo cuyo deseo es el mejoramiento del medio ambiente y el restablecimiento de los recursos naturales, mediante los procesos políticos.






