Colaboración con Nohemy Arévalo
Una nueva película de robots está cautivando al mundo y se encamina a ser una de las favoritas en la edición 2024 de los Oscars. Conocemos la historia de Roz y su aventura para resolver incógnitas como: ¿Quién soy? ¿Cuál es mi propósito? ¿Estoy listo para eso?
Sin adentrarnos en la trama, “Robot Salvaje” propone temas que no son exclusivos para una población infantil e intenta cuestionar a todas las audiencias con sus secuencias y pequeñas pistas de mensajes más profundos.
En anteriores columnas he enfatizado la premisa que la animación es una forma de arte y no un género para un grupo etario. Las animaciones pueden explorar y jugar con más temas y formas de explicar la realidad. Una muestra de ello es el trabajo hecho por “Soul” e “Intensamente” de Pixar para mostrar conceptos abstractos como “el más allá” y las emociones.
El domingo 10 de marzo del 2024, la película “El niño y la Garza” de la productora japonesa Studio Ghibli venció a la historia de otro robot, me refiero a “Mi Amigo Robot”. ¿Se repetirá?
En la próxima edición de los premios Oscar, probablemente veamos nominaciones para “Kung Fu Panda 4”, “Moana 2” e “Intensamente 2”, dado mérito a los gigantes de la industria como Disney, Pixar y Dreamworks (aunque los primeros dos forman parte del mismo conglomerado). Este tema y la erosión de la industria del cine por las secuelas y los live action es para un artículo pendiente.
Un poco más de la cinta
Chris Sanders es el director de la película y ha participado en proyectos como “Lilo y Stich”, “Cómo entrenar a tu dragón” y “Croods”. Este es el primer proyecto que dirige y escribe en solitario.
En “Robot Salvaje”, la humanidad ha fracasado en su convivencia con el planeta y ha decidido aislarse en espacios controlados. Las máquinas llevan a cabo la mayoría de trabajos y permiten que las personas “disfruten” su vida. Una realidad cada vez más latente con la inteligencia artificial como una herramienta intelectual, más que mecánica.
Sanders coloca de protagonista a un robot y podría ser una muestra del papel de la tecnología y su avance cada vez más principal en el desarrollo de la ciencia, economía, arquitectura, medicina, agricultura, entre otras.
En los primeros minutos de la cinta, los espectadores nos percatamos que no hay ningún ser humano y no sucede hasta la mitad del tercer acto, en el punto más alto de las tensiones. Siendo un papel nada relevante para la historia.
Cabe resaltar que las audiencias se sienten cada vez más identificadas con personajes alejados de la figura humana.
6 lecciones que puedes aprender de Robot Salvaje
“Robot Salvaje” no es la mejor película del 2024, pero si trae propuestas para ser considerada una de ellas. Tampoco estimo que se vuelva un clásico como Shrek o Toy Story.
Esta película es mejor en comparación a varias historias que nos trajó el 2024 en el marco de la animación. Además, la carga del drama y la comedia se equilibran para ser entretenida y hasta conmovedora.
¡Alerta de spoilers!
A partir de este punto, contaremos fragmentos de la historia y su desarrollo hasta llegar al final, así que ya estás advertido.

1. Si llegaste a una edad y tienes dudas, está bien
En una isla donde viven diversas especies, una embarcación pierde el control y varios robots naufragan sin remedio. No está tan alejado de la historia de la humanidad en un mundo hostil que nos obliga a adaptarnos o morir.
La protagonista de la historia es ROZZUM 7134, o mejor conocida como Roz, quien no tiene un sexo como tal, pero su desempeño en la historia la podría ubicar como femenina.
Roz, al igual que millones de robots, es parte de una producción masiva de operadores al servicio de la humanidad. Su función principal es ayudar, así lo dicta su programación, lo cual es su brújula en su existencia.
Ahora bien, en la vida parece que nos programan para seguir secuencias y patrones de conducta. Somos hijos y asistimos a todos los niveles escolares de manera dogmática. No obstante, Roz y la mayoría de los humanos compartimos la sensación de no entender cuál es nuestro propósito más allá de las directrices que nos han repetido miles de veces.

¿Estamos en el mundo para obtener dinero, fama, poder, conocimiento?
Religiosos de diferente denominación podrían proponer que la misión del hombre es “servir”. Eso parece ser una respuesta fácil, pero se complica con los cuestionamientos tales como: ¿en qué? ¿a quién? ¿por qué? ¿para qué? ¿cómo? ¿dónde? ¿cuándo? ¿cuánto?
En un ambiente nada controlado, como la isla y el mundo real, es comprensible sentirse desubicado y hasta defraudado.
Las crisis existenciales no son malas o buenas, sino necesarias para captar que la vida es diferente y a veces más difícil de lo que nos vendieron nuestros tutores y guías.
2. Aprende a adaptarte a tu ritmo
La primera barrera de Roz en la isla fue el lenguaje. Los animales emiten diferentes sonidos y tienen sus propios comportamientos para expresar preocupación, alegría, miedo, enojo y tristeza.

La robot tenía un problema, no podía comunicarse con ningún habitante de la isla. Tampoco podría ayudar sin antes comprender.
Muchas veces nos reprenden para aprender a escuchar. Una lección corta de oír, pero extensa para aplicar.
Así como a la robot, probablemente te haya pasado que estás en un lugar nuevo y te sientes incapaz o poco productivo. Tal vez los primeros ajustes para mejorar sea adaptarse, ya sea al idioma, a los conocimientos y hasta a los procesos.
Adaptarse no significa perder tu personalidad o dejar de ser auténtico. Por lo contrario, quiere decir que seas tú en un nuevo lugar.
A partir de que Roz aprendió el idioma de todos los animales, comenzó a escucharlos y saber sus necesidades. Sin embargo, eso no quiere decir que los animales se adaptaron a ella.
3. Una tragedia puede ser el inicio de una aventura
La muerte, el abandono y terminar con lazos son etapas de la vida que todos los seres vivos afrontamos. De una u otra manera, aprendemos a perder.
Nuestra protagonista y sus compañeros viven en carne propia esto. Roz pierde su propósito de funcionamiento, el zorro Fink no cuenta con amigos y el ganso Brillo pierde a su familia.
En una travesía, Roz aprende del mundo y se rebela contra su programación para experimentar. Fink es un zorro al que los otros animales de la isla menosprecian y juzgan, pero poco a poco deja su egoísmo y miedo para conectar con otros. Finalmente, Brillo es acogido por Roz y Fink.

Roz al rendirse por su falta de propósito, prefiere activar el protocolo para que una aeronave la traslade hacia la fábrica. Esto podría ser una alusión a la posibilidad que los jóvenes adultos tienen cuando en su vida no han cumplido con las expectativas y piensan retornar con sus padres.
Fink es un marginado en la isla, lo cual podría ser una referencia a los migrantes o aquellos “otros” que son diferentes, o bien, representan una minoría en la sociedad. Juzgados por estereotipos y clichés, sin darnos la oportunidad de entablar conversaciones.
Brillo es un huérfano, a quien la sociedad prefiere olvidar y hasta dar por muerto antes de aceptar. Además, el gansito es diferente por el tamaño de sus alas y cuerpos, lo cual es una situación adversa cuando se avecina el invierno y necesita migrar a tierras cálidas.
No trato de romantizar la tragedia. Por lo contrario, se trata de exponer que todos vivimos adversidades, grandes o pequeñas. A pesar de las carencias o pérdidas, ya sean físicas, familiares, económicas o sociales, lo que hacemos con ello puede diferenciar nuestra existencia.
4. Nadie está listo para ser padre o madre
Roz nunca planificó ser madre porque es una robot, pero las circunstancias de su vida en la isla la colocaron en una posición nunca antes vista, menos soñada.
¿Un robot podría criar y enseñar a un ganso a comer, nadar y volar?
Desde pequeños jugamos a ser adultos y también padres de familia. Conforme vamos creciendo esos anhelos se pueden consolidar, o bien, disminuir. Esto último porque no te agradan los niños, no puedes por cuestiones médicas o no te crees capaz.
Cual sea el caso, tarde o temprano debemos admitir que planificar un embarazo y una familia es un reto. Al menos en Latinoamérica, las familias se construyen en la marcha.
Roz es una robot programada para muchas actividades, pero criar no es una de ellas. De igual manera, recibimos muchas lecciones de matemáticas, historia, ciencia y lengua. Sin embargo, ninguna nos prepara para ser padres.

Un punto obvio, pero sutil es que Roz y el gansito, llamado Brillo, no son iguales en apariencia ni en pensamiento. Una posible alusión a los padres que tienen hijos con discapacidad, así como aquellos que adoptan.
En ambas situaciones, la vida es más difícil por los señalamientos ajenos, la discriminación y una guerra constante en el plano psicológico.
La discapacidad no es un problema, pero la falta de capacidad para aceptar a otros sí. Adoptar es complicado por los trámites y el posible rechazo de la sociedad.
Brillo es un ganso de menor tamaño que el promedio y fue criado por un robot y un zorro. La comunidad de gansos rechaza en un principio a Brillo por su apariencia y su familia.
5. Trabajar por el bien común
El invierno es una época que se asocia con escasez, soledad y cambio, ya que los cultivos son menos y algunos son cubiertos por la nieve o la lluvia. Además, el frío obliga a las especies a buscar refugio.
Del mismo modo, en lo personal se afrontan momentos grises y eso nos lleva al aislamiento. Situación que se replica en lo social cuando hay crisis políticas y económicas.
Roz desafió todo instinto animal para dar protección y abrigo en una helada sin precedente que llevó al límite a la comunidad de la isla. Depredadores y presas accedieron a la tregua en beneficio del bien mayor, la supervivencia.
En ocasiones, las situaciones límite nos llevan a cooperar. No es muy auténtico, pero es útil para no morir en el intento.
Esto es una lección para el desarrollo de la sociedad. Las clases económicas y políticas viven en un ecosistema donde las relaciones de poder mantienen el control y la estabilidad, sin embargo, no debemos perder la perspectiva que esas relaciones deberían ser mutuamente beneficiosas.
Hablar con personas que creen y piensan diferente a nosotros es sano. Asimismo, alcanzar consensos con nuestros rivales es productivo para construir. “Robot Salvaje” nos enseña el sueño de una civilización cooperativa en beneficio de las condiciones de vida de todos.
6. Encontrarás tu lugar, pero nunca olvides quién eres
En el epílogo de la película, Roz halla el lugar donde tuvo que embarcar al inicio de la historia. Probablemente, se crea que la aventura y experiencia que obtuvo no tuvo ningún sentido, pero la robot aprendió y experimentó el mundo.
En los ojos de Roz, existimos para más de un propósito u objetivo. Tu profesión, grado académico o sueño no es quién eres. Eso es una travesía que debes hacer solo y mientras tanto, diviértete.

Dentro de la historia, uno de los miedos de Roz es volver a la fábrica y olvidar quién es y su vida en la isla, incluyendo a Brillo, Fink y los demás animales. No obstante, el reinicio de su sistema no afectó su personalidad ni recuerdos.
Esto podría ser una comparación cuando crecemos y formamos nuestra vida independiente.
Nuestras dudas y respuestas, errores y éxitos, así como las tristezas y alegrías, forman parte de nuestro pasado y presente, pero construyen el camino hacia el futuro.
Una vez más, “Robot Salvaje” es una película animada que propone y entretiene porque coloca a los personajes en situaciones difíciles que contradicen sus programaciones de vida.
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Gabriel Morales
Periodista egresado de la USAC. A veces fotógrafo, otras redactor y algunas autor de críticas fílmicas o sociopolíticas. Creyente de la libertad, la educación y la democracia. Siempre estudiante. Miembro de la Junta Directiva de Telégrafo.









