Hace casi dos años que la gran mayoría de cortejos procesionales no tuvieron la oportunidad de recorrer las calles del Centro Histórico de la ciudad de Guatemala, así como en el resto del país, debido a la pandemia provocada por el virus COVID-19. Este 2,022 el ambiente a nivel nacional se percibe de una manera distinta a la de hace dos años, ambiente que ha permitido que las autoridades eclesiásticas junto con las sanitarias, lograron establecer protocolos de seguridad que hicieron posible la autorización del regreso de estos cortejos ya tradicionales y emblemáticos de la época no solo dentro de la religión católica, también para la identidad nacional.
El primer cortejo en salir formalmente luego de autorizados los protocolos, fue Jesús de la Merced, conmemorando sus 300 años como Patrón Jurado de la ciudad de Guatemala, este cortejo marcó la luz verde para que las distintas hermandades y asociaciones de devotos pusieran manos a la obra para preparar los protocolos de sus respectivos cortejos procesionales, aunque muchos cortejos decidieron salir de nuevo bajo la nueva normalidad, hubo algunos que decidieron esperar un año más y no levantaron las andas.
¿Por qué es tan importante el regreso de los cortejos procesionales en Guatemala?
El valor de los cortejos se extiende a varios ámbitos que sobrepasan el religioso, mientras la restricción de los cortejos persistía, en la comunidad de “cucuruchos” (como se les conoce comúnmente a las personas que asisten a cargar a varios de los cortejos) surgía un debate sobre si el restringir los cortejos haría que se perdiera la identidad y la tradición de organizar estos eventos, pero es necesario hacer mención que estos cortejos tienen al menos 350 años de realizarse en el país, por lo que es un poco descabellado adoptar ese argumento, cuando estas costumbres se encuentran tan arraigadas.

Uno de los valores que sobrepasan el religioso, pero no hay duda que es uno de los que más impulsaron el regreso de los cortejos es el valor económico, un valor que no solo es significativo para la iglesia, lo es también para la economía informal y todos aquellos que puedan obtener un beneficio directo o indirecto. Luego de dos años de no realizarse este tipo de actividades, las iglesias al menos las del centro histórico y de Antigua Guatemala, dejaron de percibir ingresos que permitían una administración cómoda y dirección de varios programas pastorales que cada de una de ellas mantenía, es necesario mencionar que durante la época cuaresmal, varios negocios cambian el enfoque de sus productos para dedicarse al comercio de producto relacionado a la época, como cuadros de algún Nazareno de piedad popular, llaveros de distintas hermandades o prendas que son requisito de algún cortejo en especifico para aquellos “cucuruchos” despistados que olvidaron su indumentaria a última hora.


Los cambios son buenos
Los cortejos regresan en todo su esplendor, pero con cambios que fueron necesarios implementar para concretar para llevarse a cabo, uno de los cambios más notorios dentro de todos los cortejos procesionales, se encuentra en el recorrido anunciado por la Parroquia Nuestra Señora de los Remedios “El Calvario”, la famosa iglesia ubicada en la 18 calle de la zona 1 de la ciudad capital hizo publico al inicio de la cuaresma que el cortejo del Cristo Yacente del Calvario “El Cristo de los Pobres” y la Virgen de Soledad “Reina de la Paz”, no estarán haciendo su tradicional recorrido dentro del Centro Histórico al cual nos tienen acostumbrados, su recorrido fue modificado para que este circulará por calles anchas que evitaran las aglomeraciones de usualmente se forman en las esquinas de la zona 1, la procesión considerada la más grande del mundo gracias a sus 140 brazos y sus poco más de 25 metros de largo, estará recorriendo las calles de la zona 4 y Avenida Reforma, históricamente es la primera vez que una procesión se aleja tanto del centro de la ciudad pero es una buena estrategia para evitar aglomeraciones y una muy buena oportunidad para la zona hotelera cercana al recorrido del cortejo, ya que dentro de las actividades que buscan realizar es la elaboración de alfombras para promocionar sus comercios, a pesar que los cortejos procesionales no regresan como se recordaban antes de la pandemia, es innegable admitir que el aroma a incienso y corozo es una de las sensaciones que más se extrañaban luego de la pandemia.

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Osmar Gamboa
Estudiante de Ciencia Política en la Universidad de San Carlos, apasionado por las culturas e historias.






