Valle de Sueños

Una historia muy propia de cada lector, pero una que podemos compartir y humanizarnos para entender que cada gran meta tiene un sueño aún más grande por detrás y un proceso tan inmenso que no podemos siquiera imaginar cada paso que damos para lograrlo.

Probablemente, tú que estás leyendo este artículo, hayas vivido el siguiente escenario que voy a presentarte: 

Durante tu infancia y parte de tu adolescencia, tienes una carrera escolar, uniforme  y pasas tus clases con las mejores calificaciones que puedes alcanzar, no dejas retrasadas y te integras bien en el colegio. Al graduarte como bachiller, perito contador, entre otros…Decides entrar a la universidad y quizás en ese momento tan importante, ya no te sientas convencido de lo que estudiarás, pero aun así decides hacerlo porque para ti es un reto y se esperan grandes cosas. 

Lo más seguro es que tus padres tengan altas expectativas sobre tu vida y muchas de las personas que te rodean, dicen lo buena que es esa carrera para tu futuro, lo prometedor que es el mundo laboral de esa carrera y un sin fin de comentarios que te harán creer que esa es la mejor elección. 

Pero puede que exista esa pequeña probabilidad de que a ti no te agrade del todo y que esa pequeña probabilidad, en realidad, tenga más peso del que crees.

Pero tú decides ignorarlo y convencerte a costa de tu propia comodidad, realización y felicidad que esa es la decisión correcta y que a los 25 años, ya deberías tener un título universitario para alcanzar una vida plena y un buen estado  económico.

Imagen extraída de: Pixabay

Sin embargo, el peso de esa decisión está siendo cada vez más fuerte y llega a ser tanto, que un día no lo soportas más y lo dejas ir. 

Y ese día, todas aquellas expectativas que creíste que ibas a cumplir y que serían fáciles de alcanzar, parecen alejarse muchísimo de tus manos y se vuelven solo metas sin sueños. 

Has decepcionado a todos los que te rodean, no lograste nada, solo perdiste tiempo y dinero. Únicamente fuiste a tirar años de trabajo y esfuerzo, no tendrás ese futuro que soñaste, tus amistades se alejan, tus sueños se frustran y la pregunta persiste…¿En qué fallé? Y déjenme decirles la triste realidad, el error más grande fue no haberse conocido lo suficiente como para saber que fallarían en el intento, no haber escuchado sus alarmas y sus miedos, sino solo ignorarlos y dejarse llevar por la “valentía y disciplina”, las cuales son grandes herramientas sin duda, pero no siempre salen victoriosas, pues el corazón suele impulsarnos a hacer cosas que jamás haríamos. 

Lo cierto es que, aunque todo lo que acabo de narrar solamente es una pequeña parte de todo lo que se vive en una situación, basta con ello para sentirnos ofuscados por todas aquellas cargas que no nos corresponden y ese ritmo de vida que nos autoimponemos, porque no nos permitimos darnos una pausa, respirar, conocernos y decidir con plena madurez mental. 

Esto no requiere de mil páginas para entenderlo, simplemente se trata de que tengas metas grandes basadas en lo que tu corazón quiere, en lo que tus capacidades te permiten desenvolverte y por supuesto, metas en las que tus sueños más locos, sean los principales protagonistas. 

Para que algún día, cuando las futuras generaciones cuenten tu historia… No hablen de lo rápido que conseguiste un título universitario o de que universidad vienes…Sino que hablen de aquella huella imborrable que dejaste en muchas personas por todo lo que hiciste mientras tuviste vida. 

Así que ten metas tan grandes, que jamás puedas separarlas de aquel valle de sueños 

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