Vapes o cigarrillos electrónicos, una amenaza para la salud

Aunque el término “vapor” puede sonar inofensivo, el aerosol que sale de un cigarrillo electrónico no es vapor de agua y puede ser perjudicial. Una nueva investigación llevada a cabo por científicos del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley en Berkeley (EE.UU.) demuestra que el vapor que emiten los cigarrillos electrónicos y vaporizadores, contiene al menos 31 sustancias tan nocivas para la salud, propia o ajena, como la acroleína y el formaldehído, que pueden ocasionar a largo plazo, enfermedades pulmonares, enfermedades cardíacas y cáncer de varios tipos.

Según estadísticas, desde el 2013, anualmente mueren aproximadamente 20 mil guatemaltecos por enfermedades derivadas del consumo del tabaco. El Día Mundial sin Tabaco se conmemora cada 31 de mayo, busca hacer conciencia a la población sobre los efectos nocivos de este vicio.

Desde hace 10 años es muy sencillo identificar el aumento del uso de estos dispositivos electrónicos, tanto en Guatemala como a nivel mundial, usados comúnmente para la deshabituación del consumo de cigarrillos comunes de tabaco, pero primero debemos comprender la diferencia entre ambos dispositivos, los vapes o vaporizadores y los cigarrillos electrónicos.

Cigarros Electrónicos

Los cigarros electrónicos fueron creados estratégicamente para imitar el estilo y la sensación de un cigarro de tabaco convencional, para satisfacer el ritual mano-boca del consumidor de tabaco habitual. Proporcionan una configuración simple con piezas entre las que se cuentan una boquilla de silicona o alguna aleación de metales, una batería y un cartomizador (una combinación del cartucho y el atomizador), que significa que no se pueden volver a cargar con un e-liquid (líquido especial con diferentes sabores y porcentajes de nicotina).

Los primeros pasos de un cigarrillo electrónico, implican usualmente el presionar el botón de encendido o simplemente inhalar para encender el dispositivo. Así, la batería se encarga de calentar el cartomizador, provocando que el e-liquid alcance una temperatura perfecta para convertirse en vapor y ser inhalado.

Vapes o Vaporizadores

A diferencia del cigarrillo electrónico, los vaporizadores utilizan un módulo recargable combinado con e-liquid recargable. Los usuarios de vaporizadores disfrutan de una amplia gama tanto para equipos como para sabores y tipos de líquidos, incluso líquidos sin nicotina. 

En general, los equipos tienden a ser un poco más grandes que el de un cigarrillo electrónico convencional, por lo que los vaporizadores también tienden a ofrecer una mayor duración de la batería y puede ser utilizado por una mayor cantidad de tiempo.

A nivel esencial, el funcionamiento de un vaporizador se asemeja mucho al del cigarro electrónico: una batería recargable calienta un pequeño mecanismo que a su vez vaporiza el e-liquid en el dispositivo. Sin embargo, a diferencia de los cigarrillos electrónicos, la mayoría de los vaporizadores usan un tanque para mantener el e-liquid en lugar de un cartucho preconfigurado. A medida que el tanque se agota, si se desea cambiar los sabores, simplemente se debe elegir el sabor del líquido que nos gusta más y agregarlo al tanque. Pero también existen muchos vaporizadores que funcionan con sistemas de cartucho ya listos para utilizar.

En conclusión, la diferencia entre un vaporizador y un cigarro electrónico, se basa en que los cigarrillos electrónicos son más pequeños y se parecen más a los cigarros, pero están limitados en la duración de la batería, la consistencia de la nicotina y la experimentación del sabor. Los vaporizadores, por otro lado, son más grandes y no se parecen mucho a los cigarrillos tradicionales, pero pueden ofrecer un suministro más constante de nicotina y una mayor duración de la batería.

En 2019 un equipo de epidemiólogos Guatemaltecos se interesaron en este tema tan novedoso y lograron determinar mediante un estudio de campo, que en Guatemala el uso de cigarrillos electrónicos sigue en aumento entre las juventudes del país. 

El estudio se efectuó con 2 mil 38 estudiantes entre 13 y 18 años en la etapa de básicos y diversificado, de 8 colegios privados de la Ciudad de Guatemala. Un 52% de los encuestados fueron hombres y 48% mujeres. El informe final de dicho estudio reveló que los encuestados tienden a tener mayor interés en los cigarrillos electrónicos y son percibidos por los mismos, como menos dañinos que los cigarros convencionales y también puede ser debido a que son más económicos que los vaporizadores, por supuesto, también influye la gama de sabores.

Según las palabras del médico guatemalteco Joaquín Barnoya, epidemiólogo que participó en la realización de este estudio menciona que:

“En la encuesta del 2019 se evidenció que el 30% de los adolescentes de la muestra estaban usando cigarrillos electrónicos, el 10% estaba fumando, el 4% fumaba marihuana y el 47% consumía alcohol”.

Los vapes o vaporizadores tomaron auge como una alternativa para dejar de fumar el tabaco convencional en los años 2,000 en adelante, aunque según Barnoya eso no está comprobado científicamente en nuestro país, por la escasez de evidencia.

Luego durante la pandemia del SARS-CoV-2 (COVID-19) Barnoya, quién ha sido reconocido y condecorado por su contribución al control del tabaco, participó en un estudio que demostró que la prevalencia del tabaquismo con cigarros tradicionales y electrónicos bajó en un 3%. Sin embargo, nuevos informes pueden revelar lo contrario, según palabras de Barnoya:

“Hemos hecho otra encuesta post-pandemia, cuando los colegios regresaron a la actividad presencial, y estamos analizando los datos, pero nuestra hipótesis es que volvió a subir el consumo, como es un producto que no está regulado, es muy difícil seguirle la pista: están los que se consiguen en el automarket, en línea y los que cualquiera le puede vender, como algunos son recargables de líquido le pueden agregar marihuana y todo lo que quiera”.

El Licenciado Juan Carlos Morales, Director de Prevención de la Secretaría Ejecutiva de la Comisión Contra las Adicciones y el Tráfico Ilícito de Drogas (Seccatid), asegura que, si bien es un mecanismo adoptado para eliminar la necesidad de fumar tabaco, debe tener un acompañamiento clínico porque se debe bajar paulatinamente el nivel de nicotina en los vapeadores hasta eliminarla por completo. 

En palabras de Juan Carlos Morales, expresa lo siguiente:

“En Guatemala se nos va de las manos, porque los vapeadores se venden a mano libre desde hace un tiempo. En los centros comerciales se puede adquirir en una máquina dispensadora y no hay alguien de por medio que impida que un menor de edad tenga acceso a eso. El nuevo mercado es de adolescentes que lo hacen por moda”.

Morales comenta que actualmente en Guatemala, la edad promedio en que se consume un cigarro de tabaco habitual por primera vez, oscila entre los 13 y 15 años de edad. También advierte que los vaporizadores están fabricados con plásticos y metales como níquel y estaño que al calentarse ingresan al cuerpo por medio del humo y provocan daños  irreversibles en las vías respiratorias.

Ahora bien, ¿qué sustancias constituyen a los e-liquid y que ocasionan en tu cuerpo?

Aunque el término “vapor” puede sonar inofensivo, el aerosol que sale de un cigarrillo electrónico no es vapor de agua y puede ser perjudicial. Una nueva investigación llevada a cabo por científicos del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley en Berkeley (EE.UU.) demuestra que el vapor que emiten los cigarrillos electrónicos y vaporizadores, contiene al menos 31 sustancias tan nocivas para la salud, propia o ajena, como la acroleína y el formaldehído, que pueden ocasionar a largo plazo, enfermedades pulmonares, enfermedades cardíacas y cáncer de varios tipos.

Como ya se ha mencionado, es importante recalcar que la mayoría de los cigarrillos electrónicos contienen nicotina. Hay evidencia que indica que la nicotina causa daño al desarrollo cerebral de los adolescentes. Si se usa durante el embarazo, la nicotina también puede ocasionar partos prematuros y neonatos con bajo peso al nacer, además de influir en el desarrollo adecuado de su sistema nervioso, ocasionando posibles retrasos cognitivos.

En el estudio, los autores utilizaron cromatografía de gases (técnica de separación que nos permite determinar los diferentes componentes de una muestra compleja formada por compuestos volátiles) y de líquidos para identificar los compuestos químicos presentes en el vapor resultante del calentamiento y vaporización de tres tipos de líquidos o e-liquid de los cigarrillos electrónicos o vaporizadores. Y para ello, utilizaron dos dispositivos de e-cigarrillos diferentes: uno barato, con una única bobina de calentamiento; y uno mucho más caro, con dos bobinas de calentamiento en paralelo.

Los resultados demostraron que la presencia de compuestos tóxicos en el vapor difería en función de la temperatura alcanzada por el propio vapor . Así, a mayor temperatura, mayor emisión de compuestos tóxicos. Y exactamente, ¿qué hay que hacer para subir esta temperatura? Pues simplemente vapear, con cada inhalación, se aumenta la temperatura, que finalmente alcanza un máximo estable y, por tanto, una emisión máxima y estable de productos nocivos.

Los autores detectaron 31 compuestos químicos tóxicos derivados del calentamiento de estos disolventes en el vapor, dos de los cuales nunca se habían detectado: el óxido de propileno y el glicidol, que muy probablemente sean carcinógenos. Pero todos los e-liquid comparten dos disolventes comunes: el propilenglicol y la glicerina, cuyo calentamiento provoca la emisión de acroleína, un compuesto químico muy irritante y muy tóxico para los pulmones, un carcinógeno.

Sin embargo, la emisión de compuestos tóxicos también varía en función del tipo de dispositivo, resultando esta mucho menor en el caso de contener dos bobinas de calentamiento. Y asimismo, de la “edad” del propio dispositivo, siendo la emisión de productos tóxicos mucho mayor en los e-cigarrillos que han sido utilizados por un tiempo más prolongado –por ejemplo, el nivel de formaldehído en el vapor fue un 60% mayor en el noveno ciclo de uso que en el primero.

Además , cabe mencionar que el propilenglicol y/o glicerina vegetal, son sustancias utilizadas para producir niebla escénica o teatral, la cual se ha descubierto que aumenta la inflamación de las vías respiratorias después de la exposición concentrada.

Los cigarrillos electrónicos y el vapor de estos pueden contener compuestos orgánicos volátiles (VOC) y en ciertos niveles, los VOC pueden causar irritación en los ojos, la nariz y la garganta, dolores de cabeza, náuseas y pueden causar daño al hígado, al riñón y al sistema nervioso.

A su vez los productos químicos saborizantes de los e-liquid, son más tóxicos que otros. Los estudios han demostrado que algunos de los sabores contienen diferentes niveles de un químico llamado diacetilo que se ha relacionado con una enfermedad pulmonar grave llamada bronquiolitis obliterante.

Actualmente, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) es una agencia del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EE.UU. no somete a prueba todas las sustancias contenidas en los cigarrillos electrónicos para determinar que sean seguras. Además, es difícil saber exactamente qué productos químicos están en un cigarrillo electrónico a otro debido a esto.

Es importante mencionar que los CDC (Centros para la Prevención y Control de Enfermedades) de los EE.UU. han declarado que en ocasiones los cigarrillos electrónicos pueden ser alterados por las personas y con el potencial de volverse peligrosos con sustancias ilegales de fuentes desconocidas. Los científicos todavía están aprendiendo acerca de cómo los cigarrillos electrónicos y vaporizadores afectan la salud cuando son usados por un tiempo prolongado.

Otras consideraciones sobre el uso de estos dispositivos

  • Se han reportado informes de cigarrillos electrónicos que han explotado y causado lesiones graves. Por lo general, las explosiones son causadas por baterías defectuosas o porque las baterías no se manejan como deberían.
  • La Sociedad Estadounidense del Cáncer (ACS) enfatizó que ningún joven debería comenzar a usar ningún producto de tabaco, incluidos los cigarrillos electrónicos.
  • La ACS no recomienda el uso de cigarrillos electrónicos como método para dejar de fumar. Ningún cigarrillo electrónico ha sido aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) como un producto para dejar de fumar seguro y eficaz.
  • Todos los productos de tabaco, incluidos los cigarrillos electrónicos, representan un riesgo para la salud del usuario. Comenzar a fumar, cambiar a fumar o volver a fumar expone al usuario a efectos potencialmente devastadores para la salud.
  • El rápido aumento de las tasas de uso en los jóvenes y las altas tasas de uso diario sugieren fuertemente que muchos son adictos a la nicotina y tendrán dificultades para dejar de usar todos los productos de tabaco.
  • Se desconoce el patrón futuro del uso de productos de tabaco por parte de los usuarios jóvenes de cigarrillos electrónicos actualmente adictos, pero la única forma de eliminar los daños de los cigarrillos electrónicos es dejar de usarlos lo antes posible y no comenzar a usar ningún otro producto de tabaco, como cigarrillos.
  • Sin una acción de salud pública urgente y efectiva, los cigarrillos electrónicos darán lugar a una nueva generación de personas adictas a la nicotina.
  • A las personas que aún no pueden dejar de usar cigarrillos electrónicos se les debe desaconsejar encarecidamente el uso simultáneo o “dual” de cualquier producto de tabaco combustible, incluidos los cigarrillos.
  • La FDA recomienda las terapias de reemplazo de nicotina (NRT) y/o medicamentos orales, para tratar la adicción a la nicotina,  preferiblemente combinados con asesoramiento conductual individual o grupal, lo que aumenta significativamente la probabilidad de éxito.
  • La ACS y la Red de Acción contra el Cáncer de la Sociedad Estadounidense del Cáncer (ACS CAN) respaldan varios enfoques de políticas críticas para reducir el uso de cigarrillos electrónicos entre los jóvenes sin incentivar inadvertidamente el uso de la principal causa de muerte evitable, los productos de tabaco combustibles, como una alternativa.
  • Aunque los cigarrillos electrónicos no emiten humo como los cigarrillos de tabaco, estos exponen a la gente a las emisiones del aerosol (exposición de segunda mano) que puede contener sustancias nocivas.
  • Las regulaciones que prohíben fumar en las escuelas, las empresas, las instituciones sanitarias y otras organizaciones también deben incluir a los cigarrillos electrónicos. Esto ayudará a los no usuarios a evitar la exposición al aerosol del cigarrillo electrónico potencialmente dañino.

Referencias

  1. Patzán JM. Cigarros electrónicos: un dispositivo disfrazado para consumir nicotina y drogas [Internet]. Con Criterio. 2022. Disponible en: https://concriterio.gt/cigarros-electronicos-un-dispositivo-disfrazado-para-consumir-nicotina-y-drogas/ 
  2. Ministerio de Ciencia e Innovación, Gobierno de España. El vapor del cigarrillo electrónico aumenta la inflamación del pulmón [Internet]. SINC Ciencia Contada en Español. 2018. Disponible en: https://www.agenciasinc.es/Noticias/El-vapor-del-cigarrillo-electronico-aumenta-la-inflamacion-del-pulmon 
  3. American Cancer Society. ¿Qué sabemos acerca de los cigarrillos electrónicos? [Internet]. American Cancer Society. 2022. Disponible en: https://www.cancer.org/es/cancer/prevencion-del-riesgo/tabaco/vapeo-y-cigarrillos-electronicos/que-sabemos-acerca-de-los-cigarrillos-electronicos.html
  4. ACS. American Cancer Society Position Statement on Electronic Cigarettes [Internet]. American Cancer Society. 2018. Disponible en: https://www.cancer.org/cancer/risk-prevention/tobacco/e-cigarettes-vaping/e-cigarette-position-statement.html
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